miércoles, 30 de enero de 2013

Juan Bosco va - Síntesis biográfica y canción


Zoología espiritual (4) Las almas liebres - San Manuel González García

Texto de San
 Manuel González García
en Granitos de Sal
Segunda Serie
Zoología espiritual
Las almas liebres
         ¿No habéis oído cantar y quizá cantado, meciendo la cuna de un niño:
                   Mi niño duerme
                   Con los ojitos abiertos
                   Como las liebres?
         Puse diz que hay más de dos almas y de dos mil, y, si me apretáis, de dos millones, que les ocurre exactamente lo que del niño de la cuna canta la nana popular; que duermen con los ojos abiertos.
         Ocurrencia que da motivo para creerlas despiertas, cuando en realidad están dormidas o aletargadas.
         De esas almas, aún no clasificadas en estos “Granitos de Sal”, quiero echar un cuarto a espadas con los pacientes lectores, anticipándoles que hay tela cortada para rato.

Zoología espiritual (3) almas murciélagos - San Manuel González García


Texto de San
 Manuel González García
en Granitos de Sal
Segunda Serie
Zoología espiritual
Las almas murciélagos

         Escena: La misma del articulejo anterior: El camino de la vida en forma de plano muy inclinado con su estación-infierno abajo y su estación-cielo arriba, y los desgraciados hijos de Adán y Eva subiendo y bajando, cada cual a su gusto, por el camino.
         Hemos de subir, y no gateando sino volando, decíamos. Pero no como los cigarrones que vuelan sin tino, sin saber a dónde van ni de dónde vienen, y que con el mismo entusiasmo vuelan hacia arriba como hacia abajo.
         Hemos de subir volando, repito hoy, pero no vayamos a volar tampoco como otra clase de insectos voladores, cuyos vuelos tienen unos cuantos peros muy sospechosos.

martes, 29 de enero de 2013

Uno de los obstáculos más temibles de nuestra misión pastoral es la ignorancia del contenido de la fe - Benedicto XVI

DISCURSO DEL
SANTO PADRE
BENEDICTO XVI
AL TERCER GRUPO
 DE OBISPOS FRANCESES
EN VISITA «AD LIMINA»

Viernes 30 de noviembre de 2012
Señor cardenal,
queridos hermanos en el episcopado:
Conservo siempre vivo el recuerdo de mi viaje apostólico a Francia con ocasión de las celebraciones por el 150° aniversario de las apariciones en Lourdes de la Inmaculada Concepción. Sois los últimos de los tres grupos de obispos de Francia en visita ad limina. Le agradezco, eminencia, sus cordiales palabras. Dirigiéndome a cuantos os han precedido, he abierto una especie de tríptico, cuya indispensable apoyo podría ser el discurso que os dirigí en Lourdes en 2008. El examen de este conjunto inescindible os será ciertamente útil y guiará vuestras reflexiones.
Sois responsables de regiones donde la fe cristiana se ha radicado muy pronto y ha dado frutos admirables. Regiones ligadas a nombres ilustres que han trabajado mucho por el arraigo y el crecimiento del Reino de Dios en este mundo: mártires como Potino y Blandina, grandes teólogos como Ireneo y Vicente de Lérins, maestros de espiritualidad cristiana como Bruno, Bernardo, Francisco de Sales y muchos más. La Iglesia en Francia se inscribe en una larga estirpe de santos, doctores, mártires y confesores de la fe. Sois herederos de una gran experiencia humana y de una inmensa riqueza espiritual que, sin ninguna duda, son por tanto para vosotros una fuente de inspiración en vuestra misión de pastores.

La familia cristiana, verdadera esperanza para hoy - Card. Rouco Varela

Homilía del Emmo. y Rvdmo.

Sr. Cardenal-Arzobispo de Madrid

Antonio Rouco Varela

en la Fiesta de las Familias

Domingo de la Sagrada Familia

 

 (Eclo 3,2-6.12-14; Sal 83, 2-3. 5-6. 9-10; 1º Jn 3,1-2. 21-24; Lc 2,41-52)

Mis queridos hermanos y hermanas en el Señor, queridas Familias:

1. La Fiesta de la Sagrada Familia nos reúne hoy, de nuevo, en este año que concluye, el 2012, crítico y doloroso por tantos motivos, para dar gracias a Dios por nuestras familias enraizadas en la fe en Jesucristo, el Redentor del hombre, y pedirle por el bien de la familia cristiana, verdadera “esperanza para hoy”. ¿La única sólida esperanza? Si contemplamos la realidad social y cultural que la envuelve y lo fugaces e inoperantes que son las alternativas que se proponen para salir de la crisis de verdadera y honda humanidad que la caracteriza, no cabe duda alguna: sólo la familia concebida y vivida en la plenitud de su verdad, como la enseña el lenguaje inequívoco e indestructible de la naturaleza humana, despeja el horizonte de la esperanza para el hombre y la sociedad de nuestro tiempo. ¿Pero cuál es y cómo se conoce la plenitud de esa verdad y cuáles son las vías para comprenderla y realizarla venciendo los obstáculos económicos, sociales, culturales, jurídicos y políticos tan formidables que se interponen en su camino? La respuesta es muy sencilla: cuando se la busca con humilde sinceridad en la escucha de la Palabra de Dios y en la vivencia fervorosa de la celebración del Sacramento de la Eucaristía, especialmente en el día en que la Iglesia trae a la memoria renovada y actual de sus hijos el Misterio de la Sagrada Familia de Nazaret, en cuyo seno nació, se educó y se cobijó el Hijo de Dios, el Salvador del mundo. En ella se abrió e inició la verdadera y definitiva historia de la salvación del mundo. Una historia que ninguna crisis, aunque suponga e incluya los mayores y más horrendos pecados del hombre, podrá jamás interrumpir y, menos, anular.

lunes, 28 de enero de 2013

Aprendamos también nosotros de santo Tomás y de su obra maestra - Benedicto XVI

BENEDICTO XVI
AUDIENCIA GENERAL
Miércoles 23 de junio de 2010
Santo Tomás de Aquino (3)
          Queridos hermanos y hermanas:
          Quiero completar hoy, con una tercera parte, mis catequesis sobre santo Tomás de Aquino. Incluso más de setecientos años después de su muerte, podemos aprender mucho de él. Lo recordaba también mi predecesor, el Papa Pablo VI, quien, en un discurso pronunciado en Fossanova el 14 de septiembre de 1974, con ocasión del VII centenario de la muerte de santo Tomás, se preguntaba: «Maestro Tomás, ¿qué lección nos puedes dar?». Y respondía así: «La confianza en la verdad del pensamiento religioso católico, tal como él lo defendió, expuso y abrió a la capacidad cognoscitiva de la mente humana» (L'Osservatore Romano, edición en lengua española, 22 de septiembre de 1974, pp. 6-7). Y el mismo día, en Aquino, refiriéndose de nuevo a santo Tomás, afirmaba: «Todos, todos los que somos hijos fieles de la Iglesia podemos y debemos, por lo menos en alguna medida, ser discípulos suyos» (ib., p. 7).

La profundidad del pensamiento de santo Tomás de Aquino brotaba de su fe viva y de su piedad fervorosa - Benedicto XVI


BENEDICTO XVI
AUDIENCIA GENERAL

Miércoles 16 de junio de 2010

Santo Tomás de Aquino (2)

          Queridos hermanos y hermanas:
          Hoy quiero continuar la presentación de santo Tomás de Aquino, un teólogo de tan gran valor que el estudio de su pensamiento fue explícitamente recomendado por el concilio Vaticano II en dos documentos, el decreto Optatam totius, sobre la formación al sacerdocio, y la declaración Gravissimum educationis, que trata sobre la educación cristiana. Por lo demás, ya en 1880 el Papa León XIII, gran estimador suyo y promotor de estudios tomistas, declaró a santo Tomás patrono de las escuelas y de las universidades católicas.

domingo, 27 de enero de 2013

Santo Tomás no sólo se dedicó al estudio y a la enseñanza, sino también a la predicación al pueblo - Benedicto XVI

BENEDICTO XVI
AUDIENCIA GENERAL
Miércoles 2 de junio de 2010
Santo Tomás de Aquino

          Queridos hermanos y hermanas:
          Después de algunas catequesis sobre el sacerdocio y mis últimos viajes, volvemos hoy a nuestro tema principal, es decir, a la meditación de algunos grandes pensadores de la Edad Media. Últimamente habíamos visto la gran figura de san Buenaventura, franciscano, y hoy quiero hablar de aquel a quien la Iglesia llama el Doctor communis: se trata de santo Tomás de Aquino. Mi venerado predecesor, el Papa Juan Pablo II en su encíclica Fides et ratio recordó que «la Iglesia ha propuesto siempre a santo Tomás como maestro de pensamiento y modelo del modo correcto de hacer teología» (n. 43). No sorprende que, después de san Agustín, entre los escritores eclesiásticos mencionados en el Catecismo de la Iglesia católica, se cite a santo Tomás más que a ningún otro, hasta sesenta y una veces. También se le ha llamado el Doctor Angelicus, quizá por sus virtudes, en particular la sublimidad del pensamiento y la pureza de la vida.

Credo Niceno Constantinopolitano (video)



Creo en un solo Dios;
Padre Todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra,
de todo lo visible y lo invisible.
Creo en un solo Señor, Jesucristo,
Hijo único de Dios,
nacido del Padre antes de todos los siglos:
Dios de Dios, Luz de Luz,
Dios verdadero de Dios verdadero,
engendrado, no creado,
de la misma naturaleza del Padre,
por quien todo fue hecho;
que por nosotros, los hombres,
y por nuestra salvación,
bajó del cielo,
y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen,
y se hizo hombre;
y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato;
padeció y fue sepultado,
y resucitó al tercer día, según las Escrituras,
y subió al cielo,
y está sentado a la derecha del Padre;
y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos,
y su reino no tendrá fin.
Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida,
que procede del Padre y del Hijo,
que con el Padre y el Hijo, recibe una misma adoración y gloria,
y que habló por los profetas.
Creo en la Iglesia, que es una santa, católica y apostólica.
Confieso que hay un solo Bautismo para el perdón de los pecados.
Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro. Amén.

sábado, 26 de enero de 2013

III Domingo durante el año ( ciclo c) - Mons. Domingo Castagna

27 de Enero de 2013
Lucas 1, 1-4; 4, 14-21

          Actualidad de la misión de Jesús. Jesús es acompañado por la fama de su elocuencia y de sus milagros. Visita a quienes lo conocen desde su infancia y acuden a la Sinagoga de Nazaret para celebrar la liturgia sabática. Jesús va con ellos y se incorpora a la devota asamblea en la que ocupa un lugar propio. Es elegido para proclamar la lectura de Isaías y aportar su comentario. “…el sábado entró como de costumbre en la sinagoga y se levantó para hacer la lectura” (Lucas 4, 16). El texto de Isaías (61, 1) se refiere claramente a Cristo – el Mesías – y, en consecuencia, el aporte de Jesús no hace más que declararlo ya cumplido: “Entonces comenzó a decirles: ‘Hoy se ha cumplido este pasaje de la Escritura que acaban de oír’” (Ibídem 4, 21). El lenguaje simple y directo del Señor no da lugar a equívocos, se presenta Él mismo como el cumplimiento de la profecía. Ocultar esa verdad constituye el más grave de los despropósitos. Jesús no viene a pelearse con los hombres, pero, tampoco a disimular su identidad. Dirá quién es, aunque caiga mal a sus amigos y vecinos. El mundo, aunque no lo desee, necesita identificarlo y entablar con Él una relación de amistad. Vino para ser la transparencia del Padre: auténtica revelación del Dios que ama a los pecadores hasta darles a su Hijo.

III Domingo durante el año (ciclo c) - P. Raniero Cantalamessa

¿Los evangelios
son relatos históricos?
P. Raniero Cantalamessa, ofmcap
  
Nehemías 8, 2-4a.5-6.8-10;
I Corintios 12, 12-31a;
Lucas 1, 1-4; 4, 14-21

          Antes de empezar el relato de la vida de Jesús, el evangelista Lucas explica los criterios que le han guiado. Asegura que refiere hechos transmitidos por testigos oculares, verificados por él mismo con «comprobaciones exactas» para que quien lee pueda darse cuenta de la solidez de las enseñanzas contenidas en el Evangelio. Esto nos ofrece la ocasión de ocuparnos del problema de la historicidad de los Evangelios.
          Hasta hace algún siglo, no se mostraba entre la gente el sentido crítico. Se tomaba por históricamente ocurrido todo lo que era referido. En los últimos dos o tres siglos nació el sentido histórico por el cual, antes de creer en un hecho del pasado, se somete a un atento examen crítico para comprobar su veracidad. Esta exigencia ha sido aplicada también a los Evangelios.
          Resumamos las diversas etapas que la vida y la enseñanza de Jesús atravesaron antes de llegar a nosotros.

III Domingo durante el año (ciclo c) - JuanPablo II

JUAN PABLO II
AUDIENCIA
Miércoles 18 de febrero de 1998

          1. En el discurso programático que Jesús pronunció en la sinagoga de Nazaret al inicio de su ministerio, se aplicó a sí mismo la profecía de Isaías en la que el Mesías aparece como el que proclama «a los cautivos la liberación» (Lc 4, 18; cf. Is 61, 1-2).
          Jesús viene a ofrecernos una salvación que, a pesar de ser ante todo liberación del pecado, abarca también la totalidad de nuestro ser, en sus exigencias y aspiraciones más profundas. Cristo nos libera de este peso y de esta amenaza, y nos abre el camino al cumplimiento pleno de nuestro destino.
          2. El pecado —nos recuerda Jesús en el Evangelio— pone al hombre en una situación de esclavitud: «En verdad, en verdad os digo: todo el que comete pecado es un esclavo» (Jn 8, 34).
          Los interlocutores de Jesús piensan principalmente en el aspecto exterior de la libertad, basándose con orgullo en el privilegio que tenían de ser el pueblo de la Alianza: «Nosotros somos descendencia de Abraham y nunca hemos sido esclavos de nadie» (Jn 8, 33). Jesús, en cambio, quiere atraer su atención hacia otro tipo de libertad, más fundamental, amenazada no tanto desde fuera, cuanto más bien por insidias presentes en el corazón mismo del hombre. Los que se hallan oprimidos por el poder dominador y nocivo del pecado no pueden acoger el mensaje de Jesús, más aún, su persona, única fuente de verdadera libertad: «Si el Hijo os da la libertad, seréis realmente libres» (Jn 8, 36). En efecto, sólo el Hijo de Dios, comunicando su vida divina, puede hacer partícipes a los hombres de su libertad filial.

III Domingo durante el año (Ciclo C) - Catena Aurea

Lucas 1,1-4;4, 14-21
          Puesto que muchos intentaron ordenar la historia de las cosas que se cumplieron en nosotros (según la relación que nos hicieron de ellas los que desde el principio las vieron por sí mismos, y fueron ministros de la palabra), me ha parecido oportuno, óptimo Teófilo, después de haberme informado diligentemente de todas esas cosas desde su principio, escribírtelas por orden, a fin de que conozcas la virtud de aquellas palabras que te fueron anunciadas.
          Y regresó Jesús por la virtud del Espíritu, a Galilea, y la fama de El se divulgó por todo el país. Y El enseñaba en las sinagogas de ellos, y era engrandecido por todos. Y vino a Nazaret, donde se había criado: y entró, según su costumbre, el día del sábado en la sinagoga, y se levantó para leer: y se le dio el libro de Isaías profeta: y abriéndole, halló el lugar en que estaba escrito: El Espíritu del Señor reposó sobre mí, por lo que me ungió; y me envió a evangelizar a los pobres, a sanar a los contritos de corazón, a predicar la remisión a los cautivos, y a los ciegos la vista: poner a los quebrantados en libertad, predicar el año aceptable del Señor, y el día de la retribución." Y habiendo cerrado el libro, se lo devolvió al ministro, y se sentó. Y cuantos había en la sinagoga tenían los ojos fijos en El. Y les empezó a decir: "Hoy se ha cumplido esta Escritura en vuestros oídos".

Eusebio de Cesarea, historia ecclesiastica, 3,4
San Lucas indicó en el principio de su Evangelio la causa por la cual lo escribió. A saber, porque muchos habían presumido temerariamente narrar cosas que le eran a él más claramente conocidas. Y esto es lo que dice: "Puesto que muchos intentaron ordenar las narraciones de las cosas".

San Ambrosio, in Lucam
Pues así como profetizaron muchos en el pueblo judío, iluminados por el Divino Espíritu, y otros, por el contrario, eran falsos profetas más bien que profetas, así ahora en la nueva alianza, muchos intentaron escribir evangelios, que no aprobaron los que conocían los hechos. Y en verdad, se habla de un Evangelio que se supone escrito por los doce Apóstoles. También osó Basílides escribir un Evangelio. Y se habla de otro escrito por Matías.

viernes, 25 de enero de 2013

Timoteo y Tito, los más íntimos colaboradores de san Pablo _ Benedicto XVI

BENEDICTO XVI
AUDIENCIA GENERAL
Miércoles 13 de diciembre de 2006

Timoteo y Tito,
los más íntimos colaboradores
de san Pablo
          Queridos hermanos y hermanas:
          Después de haber hablado ampliamente del gran apóstol Pablo, hoy nos referiremos a dos de sus colaboradores más íntimos: Timoteo y Tito. A ellos están dirigidas tres cartas tradicionalmente atribuidas a san Pablo, dos de las cuales están destinadas a Timoteo y una a Tito.
          Timoteo es nombre griego y significa "que honra a Dios". San Lucas lo menciona seis veces en los Hechos de los Apóstoles; san Pablo en sus cartas lo nombra en 17 ocasiones (además, aparece una vez en la carta a los Hebreos). De ello se deduce que para san Pablo gozaba de gran consideración, aunque san Lucas no nos ha contado todo lo que se refiere a él. En efecto, el Apóstol le encargó misiones importantes y vio en él una especie de alter ego, como lo demuestra el gran elogio que hace de él en la carta a los Filipenses. "A nadie tengo de tan iguales sentimientos (isópsychon) que se preocupe sinceramente de vuestros intereses" (Flp 2, 20).

La conversión de San Pablo ¿Qué quiere decir para nosotros? - Benedicto XVI

BENEDICTO XVI
AUDIENCIA GENERAL
Miércoles 3 de septiembre de 2008
La conversión de San Pablo

          Queridos hermanos y hermanas:
          La catequesis de hoy estará dedicada a la experiencia que san Pablo tuvo en el camino de Damasco y, por tanto, a lo que se suele llamar su conversión. Precisamente en el camino de Damasco, en los inicios de la década del año 30 del siglo I, después de un período en el que había perseguido a la Iglesia, se verificó el momento decisivo de la vida de san Pablo. Sobre él se ha escrito mucho y naturalmente desde diversos puntos de vista. Lo cierto es que allí tuvo lugar un viraje, más aún, un cambio total de perspectiva. A partir de entonces, inesperadamente, comenzó a considerar "pérdida" y "basura" todo aquello que antes constituía para él el máximo ideal, casi la razón de ser de su existencia (cf. Flp 3, 7-8) ¿Qué es lo que sucedió?

jueves, 24 de enero de 2013

Domingo III durante el año (ciclo c) - Guión Litúrgico

ENTRADA:  
Hermanos: Jesucristo, el Verbo hecho carne, "hombre enviado, a los hombres", "habla palabras de Dios" y lleva a cabo la obra de la salvación que el Padre le confió; con su total presencia y manifestación personal, con palabras y obras, señales y milagros, y, sobre todo, con su muerte y resurrección gloriosa de entre los muertos. Reunidos para celebrar el día del Señor, nos disponemos para iniciar la Santa Misa cantando…

INTRODUCCIÓN A LAS LECTURAS:
“Dios nos habla siempre por medio de las Sagradas Escrituras”. Es necesario escuchar atentamente para que ellas iluminen nuestra mente y nuestro corazón, para caminar según los designios salvíficos del Padre.

La verdadera devoción - San Francisco de Sales

Descripción de la devoción verdadera

     Aspiras á la devoción, carísima Filotea, porque sabes como cristiana, que es una virtud sumamente agradable á la Majestad Divina; pero como los defectos leves que se cometen al principio de cualquiera obra, van creciendo infinito en el progreso de ella, hasta llegar á ser casi irremediables en el fin, es necesario antes de todo que sepas lo que es la virtud de la devoción, porque devociones falsas y vanas hay muchas, verdadera una sola, y si no la conoces puedes engañarte y seguir alguna vana y supersticiosa.
     Pintaba Aurelio el rostro de todas las imágenes parecido al de las mujeres que amaba; así cada uno pinta la devoción según su pasión y fantasía. El que es inclinado al ayuno se tiene por muy devoto si ayuna, aunque su corazón esté lleno de rencillas, y al paso que por sobriedad no se atreve á llegar con la lengua al vino, ni aun tal vez al agua, no hará escrúpulo de bañarla en la sangre de su prójimo con murmuraciones y calumnias: otro se juzgará devoto porque reza muchas oraciones al día, aunque después de esto se desate su lengua en palabras duras, arrogantes é injuriosas contra sus domésticos y vecinos: otro sacará con gran prontitud de su bolsa el dinero para dar limosna á los pobres, pero no puede sacar de su corazón dulzura con que perdonar á sus enemigos: otro perdonará á enemigos, pero jamás pagará á sus acreedores, sino obligado por la justicia. Todos estos están vulgarmente reputados por devotos, y ciertamente no lo son. Cuando los soldados de Saúl buscaban á David en su casa, Michol puso una estatua en el lecho, y vistiéndola con las ropas de David, les hizo creer que era él mismo que estaba enfermo y dormía. A este modo hay muchos que se visten de ciertas acciones exteriores, propias de la santa devoción y el mundo cree que efectivamente son devotos y espirituales, pero en la realidad no son mas que estatuas y fantasmas de devoción.

martes, 22 de enero de 2013

Auténtico rostro de la beata Laura Vicuña

          SANTIAGO, 09 Feb. 10 / 03:47 pm (ACI).- El diario El Mercurio de Chile reveló este fin de semana el auténtico rostro de la beata Laura Vicuña, representada hasta ahora con rasgos europeos que, tras una larga investigación, resultan no responder a su verdadero aspecto.
          En el amplio artículo firmado por el periodista Gustavo Villavicencio se señala que las salesianas argentinas – Laurita nació en Chile, pero vivió y murió en Argentina- ya tenían sospechas de que la imagen divulgada de la joven beata, fallecida apenas a los 12 años, podía no ser la verdadera; especialmente tras la publicación del libro "Conocimiento de Laura Vicuña" (1990), del padre Ciro Brugna.
          En sus páginas aparece una fotografía de un grupo de alumnas del Colegio María Auxiliadora, de Junín de los Andes (Argentina), en la que aparece la beata con rasgos distintos a los delineados por un artista italiano.

En el Concilio, Tradición y renovación se han abrazado y esta ha sido su grandeza

Entrevista sobre el Concilio Vaticano II
concedida por el
Arzobispo Agostino Marchetto
a Korazym

Excelencia, en los tiempos del Concilio usted tenía veinte años o poco más. ¿Cuál es su recuerdo directo de ese acontecimiento?
          Ingresé al seminario a los 19 años. He podido seguir algo en televisión y la misma lectura de los periódicos estaba regulada. Un profesor nos llevaba todos los libros que salían con ocasión del Concilio, nos los prestaba y los leíamos con mucho interés. Cada profesor en clase daba luego su versión. En el ’64 vine a Roma y participé en alguna ceremonia pública, quedando muy impresionado por el esplendor del mundo eclesiástico. Es cierto que en esta universalidad ha habido una explosión de presencia del mundo entero, y creo que para el mundo ha sido un signo: la unidad de la familia humana. De Gaulle dijo que la celebración del Concilio era el acontecimiento más grande del siglo no sólo para la Iglesia católica sino también para el mundo, y no era el único que sostenía esto.

¿De dónde se deriva el bipolarismo interno entre una lectura progresista y una lectura conservadora del Concilio?
          Sin adaptarnos a la jerga parlamentaria, creo que se puede aceptar una categoría más neutral: mayoría y minoría, que en el Concilio eran variables. Se puede decir que la mayoría estaba en general a favor de la renovación, mientras la minoría era más sensible al aspecto de fidelidad a la Tradición. Son, además, las dos grandes almas del catolicismo, que deben colaborar y estar juntas. En el Concilio, Tradición y renovación se han abrazado y esta ha sido, en mi opinión, su grandeza, como expresión de un Concilio ecuménico y de una Iglesia católica en comunión con Roma.

lunes, 21 de enero de 2013

En el martirio de santa Inés resplandece para siempre la belleza de pertenecer a Cristo sin vacilaciones - Benedicto XVI

DISCURSO DEL SANTO PADRE
BENEDICTO XVI
A LOS
PROFESORES Y ALUMNOS
DEL ALMO COLEGIO CAPRÁNICA
Viernes 20 de enero de 2012

Señor cardenal,
excelencia,
queridos hermanos:

          Es siempre motivo de alegría para mí encontrarme con la comunidad del Almo Colegio Capránica, que desde hace más de cinco siglos constituye uno de los seminarios de la diócesis de Roma. Os saludo a todos con afecto, en particular naturalmente a su eminencia el cardenal Martino y al rector, monseñor Ermenegildo Manicardi. Y agradezco a su eminencia sus amables palabras. Con ocasión de la memoria de santa Inés, patrona del Colegio, quiero ofreceros algunas reflexiones que me sugiere precisamente su figura.
          Santa Inés es una de las famosas jóvenes romanas que han ilustrado la belleza genuina de la fe en Cristo y de la amistad con él. Su doble título de virgen y mártir recuerda la totalidad de las dimensiones de la santidad. Se trata de una santidad completa que os piden también a vosotros vuestra fe cristiana y la vocación sacerdotal especial con la que el Señor os ha llamado y os vincula a él. Martirio —para santa Inés— quería decir la aceptación generosa y libre de entregar su vida joven, en su totalidad y sin reservas, para que el Evangelio fuera anunciado como verdad y belleza que iluminan la existencia. En el martirio de santa Inés, aceptado con valor en el estadio de Domiciano, resplandece para siempre la belleza de pertenecer a Cristo sin vacilaciones, confiándose a él. Todavía hoy, a cualquiera que pase por la plaza Navona la imagen de la santa desde el frontispicio de la iglesia de Santa Inés in Agone le recuerda que nuestra ciudad está fundada también sobre la amistad con Cristo y el testimonio de su Evangelio, de muchos de sus hijos e hijas. Su generosa entrega a él y al bien de los hermanos es un componente primario de la fisonomía espiritual de Roma.

Los mártires de la Iglesia lo son porque en sus personas ha triunfado la fe, el talante evangélico y la fidelidad a Cristo - Mons.Atilano Rodríguez Martínez en la Fiesta de San Sebastián

Homilía de
Mons. Atilano Rodríguez Martínez
en la Fiesta de San Sebastián
Patrono de la Ciudad de Rodrigo

          Por primera vez, después de la exposición Kyrios, organizada por la Fundación de las Edades del Hombre, se abre de nuevo al culto este espacio sagrado para celebrar la fiesta de San Sebastián, patrono de la Ciudad. Si la exposición nos ha permitido revivir de una forma cronológica los distintos misterios de la vida de Cristo a través de las imágenes, cuadros y demás objetos religiosos expuestos en la misma, el testimonio de los mártires nos ayuda a entender que el Señor, muerto y resucitado por la salvación de la humanidad, permanece vivo en medio de nosotros ofreciéndonos amor, perdón y salvación. Las personas que han experimentado el martirio nos recuerdan que quien conoce, acoge y ama a Jesucristo, está dispuesto a entregar la vida por Él y por los hermanos hasta el derramamiento de la propia sangre.
          En los mártires, la Iglesia ha reconocido siempre la presencia y la acción de Dios y de su gracia. En su comportamiento y actitudes ante el martirio se manifiesta el credo más elocuente y la confesión de fe más nítida que un cristiano puede profesar. Pero no se trata de una confesión improvisada, sino de una auténtica manifestación de fe, consecuencia lógica de una vida dirigida y animada por el Evangelio.

domingo, 20 de enero de 2013

Cuanto más aprendan a conocer y a conversar con Jesús, más sentirán en su corazón ser felices - Benedicto XVI

Mensaje de
Benedicto XVI
a una delegación
de Jóvenes de la
Acción Católica Italiana
(20 de Diciembre de 2013)

Queridos chicos y chicas de la ACR Me alegro de encontrarles y de acoger sus felicitaciones para la Navidad del Señor. Les saludo con afecto, junto con sus maestros, el presidente profesor Franco Miano y el asistente general Mons. Domenico Sigalini.
Ustedes me han dicho que están "en busca de autor" y que esta es la frase que guía su camino de este año en ACR. Quisiera preguntaros: ¿Quién es este autor? ¿Lo han encontrado ya? Estoy seguro de que con los formadores y los amigos de Acción Católica, encontrarán una respuesta cada vez más clara en su búsqueda y ustedes serán capaces de ayudar también a muchos otros a encontrarla. Pero, quisiera también decirles algo.

Pater Noster - Juan Pablo II (Subtitulado)

sábado, 19 de enero de 2013

II Domingo durante el año (Ciclo c) - Catena Aurea

Juan 2,1-11
          Y de allí a tres días se celebraron unas bodas en Caná de Galilea: y estaba allí también la madre de Jesús. Fue también convidado Jesús y sus discípulos a las bodas. Y llegando a faltar vino, la madre de Jesús le dice: "No tienen vino". Y Jesús le dijo: "Mujer, ¿qué nos da a mí ni a ti? Aún no es llegada mi hora".
          Dijo la madre de El a los que servían: "Haced cuanto os dijere". Y había allí seis hidrias de piedra, conforme a la purificación de los judíos, y cabían en cada una dos o tres cántaros. Y Jesús les dijo: "Llenad las hidrias de agua": y las llenaron hasta arriba. Y Jesús les dijo: "Sacad ahora y llevad al maestresala". Y le llevaron. Y luego que gustó el maestresala el agua hecha vino, y no sabía de dónde era, aunque los que servían lo sabían porque habían sacado el agua, llamó al esposo el maestresala y le dijo: "Todo hombre sirve primero el buen vino; y después que han bebido bien, entonces da el que no es tan bueno; mas tú guardaste el buen vino hasta ahora". Este fue el primer milagro que hizo Jesús en Caná de Galilea, y manifestó su gloria, y creyeron en El sus discípulos.

Crisóstomo, in Ioannem, hom. 20
Como el Señor era conocido en Galilea, lo invitaron a unas bodas. Por esto sigue: "De allí a tres días se celebraron unas bodas en Caná de Galilea".

Alcuino
Caná es un pueblecito de la provincia de Galilea.

Crisóstomo, ut sup
Llaman al Señor a las bodas, no como persona distinguida, sino como uno de muchos, y sencillamente porque era conocido. Para expresar esto, el Evangelista dice: "Y estaba la madre de Jesús allí". Y así como habían llamado a la Madre, llamaron también al Hijo. Por esto sigue: "Y fue también convidado Jesús y sus discípulos a las bodas, y acudió". Esto no afectaba a su dignidad, sino que sucedía en beneficio nuestro; porque Aquél que no desdeñó de tomar la forma de siervo, tampoco desdeñó el venir a las bodas de sus siervos.

II Domingo durante el año (ciclo c) - Juan Pablo II (2)

JUAN PABLO II
AUDIENCIA GENERAL

Miércoles 5 de marzo de 1997

En Caná, María
induce a Jesús
a realizar el primer milagro
          1. Al referir la presencia de María en la vida pública de Jesús, el concilio Vaticano II recuerda su participación en Caná con ocasión del primer milagro: «En las bodas de Caná de Galilea (...), movida por la compasión, consiguió, intercediendo ante él, el primero de los milagros de Jesús el Mesías (cf. Jn 2, 1-11)» (Lumen gentium, 58).
          Siguiendo al evangelista Juan, el Concilio destaca el papel discreto y, al mismo tiempo, eficaz de la Madre, que con su palabra consigue de su Hijo «el primero de los milagros». Ella, aun ejerciendo un influjo discreto y materno, con su presencia es, en último término, determinante.
          La iniciativa de la Virgen resulta aún más sorprendente si se considera la condición de inferioridad de la mujer en la sociedad judía. En efecto, en Caná Jesús no sólo reconoce la dignidad y el papel del genio femenino, sino que también, acogiendo la intervención de su madre, le brinda la posibilidad de participar en su obra mesiánica. El término «Mujer», con el que se dirige a María (cf. Jn 2, 4), no contradice esta intención de Jesús, pues no encierra ninguna connotación negativa y Jesús lo usará de nuevo, refiriéndose a su madre, al pie de la cruz (cf. Jn 19, 26). Según algunos intérpretes, el título «Mujer» presenta a María como la nueva Eva, madre en la fe de todos los creyentes.
          El Concilio, en el texto citado, usa la expresión: «movida por la compasión», dando a entender que María estaba impulsada por su corazón misericordioso. Al prever el posible apuro de los esposos y de los invitados por la falta de vino, la Virgen compasiva sugiere a Jesús que intervenga con su poder mesiánico.
          A algunos la petición de María les parece desproporcionada, porque subordina a un acto de compasión el inicio de los milagros del Mesías. A la dificultad responde Jesús mismo, quien, al acoger la solicitud de su madre, muestra la superabundancia con que el Señor responde a las expectativas humanas, manifestando también el gran poder que entraña el amor de una madre.

II Domingo durante el año (ciclo c) - Juan Pablo II

JUAN PABLO II
AUDIENCIA GENERAL
Miércoles 26 de febrero de 1997

María en las bodas de Caná
          1. En el episodio de las bodas de Caná, san Juan presenta la primera intervención de María en la vida pública de Jesús y pone de relieve su cooperación en la misión de su Hijo.
          Ya desde el inicio del relato, el evangelista anota que «estaba allí la madre de Jesús» (Jn 2, 1) y, como para sugerir que esa presencia estaba en el origen de la invitación dirigida por los esposos al mismo Jesús y a sus discípulos (cf. Redemptoris Mater, 21), añade: «Fue invitado a la boda también Jesús con sus discípulos» (Jn 2, 2). Con esas palabras, san Juan parece indicar que en Caná, como en el acontecimiento fundamental de la Encarnación, María es quien introduce al Salvador.
          El significado y el papel que asume la presencia de la Virgen se manifiesta cuando llega a faltar el vino. Ella, como experta y solícita ama de casa, inmediatamente se da cuenta e interviene para que no decaiga la alegría de todos y, en primer lugar, para ayudar a los esposos en su dificultad. Dirigiéndose a Jesús con las palabras: «No tienen vino» (Jn 2, 3), María le expresa su preocupación por esa situación, esperando una intervención que la resuelva. Más precisamente, según algunos exegetas, la Madre espera un signo extraordinario, dado que Jesús no disponía de vino.

viernes, 18 de enero de 2013

II Domingo durante el año (ciclo c) - San Alberto Hurtado

Caná de Galilea
La historia
El Señor se prepara a volver a Galilea, después de haber conquistado los primeros discípulos. Había dos caminos, uno por Perea y otro por Samaría. Viaje a pie de tres días, desde la ribera del Jordán, cerca del sitio de su bautizo. Escogió este segundo camino. Había una razón especial: pasaba por Caná y allí vería a su Madre que iba a asistir a una fiesta de matrimonio.
El viaje
Viaje de esfuerzo, a pie como todos los viajes de Cristo, por caminos áridos, pedregosos, polvorientos... Toda la vida de Cristo es un gran esfuerzo. Nada de molicie. Nacido en una cueva, su primera cama es un pesebre, luego de niño tiene que emprender en brazos de sus padres el rudo viaje a Egipto; vuelto a Nazareth, la vida de trabajo en el taller. Trabajo de esfuerzo: arados, bancos... Sale a la vida pública y lo vemos en el desierto árido, solo con las bestias salvajes, las grandes aves que cruzarían graznando sobre ese terreno muerto; pasa a vivir en una choza, o quizás al aire libre junto al río: "Los pájaros tienen nido, las zorras cuevas... el Hijo del Hombre no tiene dónde reclinar su cabeza"(Mt 8,20). De ahí lo vemos emprender este viaje de tres días... Luego dormirse en el bote de Pedro, recostando su cabeza sobre las cuerdas; dormir en el monte, sentarse rendido de cansancio junto al pozo de Jacob, recorrer los trigales hambriento, tanto que sus discípulos frotan las espigas para comer algo... Cuando multiplicó los panes, se fue a aquel monte para poder descansar, pero siguió trabajando.

II Domingo durante el año (ciclo c) - San Agustín

Las bodas de Caná
(Jn 2, 1-11)
Vosotros sabéis, hermanos, por ser discípulos fieles de Cristo y también por encarecéroslo a menudo en nuestras pláticas, que la humildad del Señor es la medicina de la soberbia del hombre. El hombre no habría, en efecto, perecido de no haberse ensoberbecido; porque, como dice la Escritura, la soberbia es principio de todo pecado; y al principio de todo pecado fue necesidad oponer el principio de toda justicia. Siendo, por tanto, la soberbia principio de todo pecado, ¿qué medicina podría sanar la hinchazón del orgullo, si Dios no se hubiera dignado hacerse humilde? ¡Avergüéncese de ser soberbio el hombre, pues humilde se hizo Dios! Dícesele al hombre se humille, y lo tiene a menos; y ese querer los hombres vengarse cuando se los afrenta, ¿no es obra de la soberbia? Tienen a menos abajarse, y quieren vengarse, como si alguien sacara provecho del mal ajeno. El ofendido e injuriado quiere vengarse; hace del ajeno daño su medicamento, cuando lo que gana es un cruel tormento. Por eso, el Señor Cristo se dignó humillarse en todas las cosas, para mostrarnos el camino; ¿nos despreciaremos por andarlo?

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