viernes, 28 de febrero de 2014

Sobre libertad cristiana y liberación - Congregación para la Doctrina de la Fe

CONGREGACIÓN PARA
LA DOCTRINA
DE LA FE
 
INSTRUCCIÓN
 
LIBERTATIS CONSCIENTIA 
SOBRE LIBERTAD CRISTIANA
Y LIBERACIÓN
«La verdad nos hace libres»
 
INTRODUCCIÓN
1. Aspiraciones a la liberación
La conciencia de la libertad y de la dignidad del hombre, junto con la afirmación de los derechos inalienables de la persona y de los pueblos, es una de las principales características de nuestro tiempo. Ahora bien, la libertad exige unas condiciones de orden económico, social, político y cultural que posibiliten su pleno ejercicio. La viva percepción de los obstáculos que impiden el desarrollo de la libertad y que ofenden la dignidad humana es el origen de las grandes aspiraciones a la liberación, que atormentan al mundo actual.
La Iglesia de Cristo hace suyas estas aspiraciones ejerciendo su discernimiento a la luz del Evangelio que es, por su misma naturaleza, mensaje de libertad y de liberación. En efecto, tales aspiraciones revisten a veces, a nivel teórico y práctico, expresiones que no siempre son conformes a la verdad del hombre, tal como ésta se manifiesta a la luz de la creación y de la redención. Por esto la Congregación para la Doctrina de la Fe ha juzgado necesario llamar la atención sobre «las desviaciones y los riesgos de desviación, ruinosos para la fe y para la vida cristiana» 1. Lejos de estar superadas, las advertencias hechas parecen cada vez más oportunas y pertinentes.
 
2. Objetivo de la Instrucción
La Instrucción «Libertatis nuntius» sobre algunos aspectos de la teología de la liberación anunciaba la intención de la Congregación de publicar un segundo documento, que pondría en evidencia los principales elementos de la doctrina cristiana sobre la libertad y la liberación. La presente Instrucción responde a esta intención. Entre ambos documentos existe una relación orgánica. Deben leerse uno a la luz del otro.
Sobre este tema, que es el centro del mensaje evangélico, el Magisterio de la Iglesia ya se ha pronunciado en numerosas ocasiones 2. El documento actual se limita a indicar los principales aspectos teóricos y prácticos. Respecto a las aplicaciones concernientes a las diversas situaciones locales, toca a las Iglesias particulares -en comunión entre sí y con la Sede de Pedro- proveer directamente a ello 3.
El tema de la libertad y de la liberación tiene un alcance ecuménico evidente. Pertenece efectivamente al patrimonio tradicional de las Iglesias y comunidades eclesiales. También el presente documento puede favorecer el testimonio y la acción de todos los discípulos de Cristo llamados a responder a los grandes retos de nuestro tiempo.
 
3. La verdad que nos libera
Las palabras de Jesús: «La verdad os hará libres» (Jn 8, 32) deben iluminar y guiar en este aspecto toda reflexión teológica y toda decisión pastoral.
Esta verdad que viene de Dios tiene su centro en Jesucristo, Salvador del mundo 4. De Él, que es «el camino, la verdad y la vida» (Jn 14, 6), la Iglesia recibe lo que ella ofrece a los hombres. Del misterio del Verbo encarnado y redentor del mundo, ella saca la verdad sobre el Padre y su amor por nosotros, así como la verdad sobre el hombre y su libertad.
Cristo, por medio de su cruz y resurrección, a realizado nuestra redención que es la liberación en su sentido más profundo, ya que ésta nos ha liberado del mal más radical, es decir, del pecado y del poder de la muerte. Cuando la Iglesia, instruida por el Señor, dirige su oración al Padre: «líbranos del mal», pide que el misterio de salvación actúe con fuerza en nuestra existencia de cada día. Ella sabe que la cruz redentora es en verdad el origen de la luz y de la vida, y el centro de la historia. La caridad que arde en ella la impulsa a proclamar la Buena Nueva y a distribuir mediante los sacramentos sus frutos vivificadores. De Cristo redentor arrancan su pensamiento y su acción cuando, ante los dramas que desgarran al mundo, la Iglesia reflexiona sobre el significado y los caminos de la liberación y de la verdadera libertad.
La verdad, empezando por la verdad sobre la redención, que es el centro del misterio de la fe, constituye así la raíz y la norma de la libertad, el fundamento y la medida de toda acción liberadora.

Sobre algunos aspectos de la Teología de la Liberación - Congregación para la Doctrina de la Fe

SAGRADA CONGREGACIÓN
PARA LA DOCTRINA DE LA FE
 
INSTRUCCIÓN
SOBRE ALGUNOS ASPECTOS
DE LA «TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN»
 
I UNA ASPIRACIÓN - II EXPRESIONES DE ESTA ASPIRACIÓN - III LA LIBERACIÓN, TEMA CRISTIANO - IV FUNDAMENTOS BÍBLICOS - V LA VOZ DEL MAGISTERIO - VI UNA NUEVA INTERPRETACIÓN DEL CRISTIANISMO - VII EL ANÁLISIS MARXISTA - VIII - SUBVERSIÓN DEL SENTIDO DE LA VERDAD Y VIOLENCIA - IX TRADUCCIÓN «TEOLÓGICA» DE ESTE NÚCLEO - X UNA NUEVA HERMENÉUTICA - XI ORIENTACIONES
 
INTRODUCCIÓN
El Evangelio de Jesucristo es un mensaje de libertad y una fuerza de liberación. En los últimos años esta verdad esencial ha sido objeto de reflexión por parte de los teólogos, con una nueva atención rica de promesas.
La liberación es ante todo y principalmente liberación de la esclavitud radical del pecado. Su fin y su término es la libertad de los hijos de Dios, don de la gracia. Lógicamente reclama la liberación de múltiples esclavitudes de orden cultural, económico, social y político, que, en definitiva, derivan del pecado, y constituyen tantos obstáculos que impiden a los hombres vivir según su dignidad. Discernir claramente lo que es fundamental y lo que pertenece a las consecuencias es una condición indispensable para una reflexión teológica sobre la liberación.
En efecto, ante la urgencia de los problemas, algunos se sienten tentados a poner el acento de modo unilateral sobre la liberación de las esclavitudes de orden terrenal y temporal, de tal manera que parecen hacer pasar a un segundo plano la liberación del pecado, y por ello no se le atribuye prácticamente la importancia primaria que le es propia. La presentación que proponen de los problemas resulta así confusa y ambigua. Además, con la intención de adquirir un conocimiento más exacto de las causas de las esclavitudes que quieren suprimir, se sirven, sin suficiente precaución crítica, de instrumentos de pensamiento que es difícil, e incluso imposible, purificar de una inspiración ideológica incompatible con la fe cristiana y con las exigencias éticas que de ella derivan.
La Congregación para la Doctrina de la Fe no se propone tratar aquí el vasto tema de la libertad cristiana y de la liberación. Lo hará en un documento posterior que pondrá en evidencia, de modo positivo, todas sus riquezas tanto doctrinales como prácticas.
La presente Instrucción tiene un fin más preciso y limitado: atraer la atención de los pastores, de los teólogos y de todos los fieles, sobre las desviaciones y los riesgos de desviación, ruinosos para la fe y para la vida cristiana, que implican ciertas formas de teología de la liberación que recurren, de modo insuficientemente crítico, a conceptos tomados de diversas corrientes del pensamiento marxista.
Esta llamada de atención de ninguna manera debe interpretarse como una desautorización de todos aquellos que quieren responder generosamente y con auténtico espíritu evangélico a « la opción preferencial por los pobres ». De ninguna manera podrá servir de pretexto para quienes se atrincheran en una actitud de neutralidad y de indiferencia ante los trágicos y urgentes problemas de la miseria y de la injusticia. Al contrario, obedece a la certeza de que las graves desviaciones ideológicas que señala conducen inevitablemente a traicionar la causa de los pobres. Hoy más que nunca, es necesario que la fe de numerosos cristianos sea iluminada y que éstos estén resueltos a vivir la vida cristiana integralmente, comprometiéndose en la lucha por la justicia, la libertad y la dignidad humana, por amor a sus hermanos desheredados, oprimidos o perseguidos. Más que nunca, la Iglesia se propone condenar los abusos, las injusticias y los ataques a la libertad, donde se registren y de donde provengan, y luchar, con sus propios medios, por la defensa y promoción de los derechos del hombre, especialmente en la persona de los pobres.

jueves, 27 de febrero de 2014

Máximas de San Juan Bosco sobre la autoridad


AUTORIDAD
 

·        La Congregación tiene como fin especial el sostener la autoridad de la Santa Sede doquiera que se encuentre y dondequiera que trabaje.
 
·        Recomendemos siempre la obediencia la autoridad civil, porque quien gobierna está puesto por Dios para mandar.
 
·        Respetad todas las autoridades constituidas como ciudadanos, pero como católicos depended del Sumo Pontífice.
 
·        La religión Católica es el fundamento de la prosperidad en los estados, porque los súbditos no serán fieles a la autoridad civil si no son fieles primero a Dios.

La Acción Católica ha de ser gimnasio de santidad - Benedicto XVI

MENSAJE DEL
SANTO PADRE

BENEDICTO XVI

A LOS PARTICIPANTES
EN LA ASAMBLEA NACIONAL
DE LA ACCIÓN CATÓLICA ITALIANA

6 de mayo de 2011

 
 
Queridos amigos de la Acción Católica Italiana

Estáis reunidos en vuestra asamblea general sobre el tema: «Vivir la fe, amar la vida. El compromiso educativo de la Acción católica», para reafirmar vuestro amor a Cristo y a la Iglesia y renovar el camino de vuestra asociación, con el compromiso de asumir plenamente vuestra responsabilidad laical al servicio del Evangelio. Sois muchachos, jóvenes y adultos que se ponen a disposición del Señor en la Iglesia con un compromiso solemne, público, en comunión con los pastores, para dar un buen testimonio en todos los ámbitos de la vida. Vuestra presencia es capilar en las parroquias, en las familias, en los barrios, en los ambientes sociales: una presencia que vivís en la cotidianidad y en la aspiración a la santidad. Vuestros niños y muchachos, adolescentes y jóvenes quieren ser activos y felices, generosos y valientes, como el beato Pier Giorgio Frassati. Tenéis el impulso de dedicaros a la construcción de la ciudad de todos y la valentía de servir en las instituciones, como Vittorio Bachelet, como el beato Alberto Marvelli y como Giuseppe Toniolo, que pronto será proclamado beato. En vuestro proyecto de formación humana y cristiana queréis ser amigos fieles de Cristo, como las beatas Pierina Morosini y Antonia Mesina, como la venerable Armida Barelli. Queréis reavivar nuestras comunidades con niños fascinantes por la pureza de su corazón, como Antonietta Meo, capaces de atraer también a sus padres a Jesús. Cuando recibo a vuestros muchachos con ocasión de la Navidad o del mes de la paz, quedo siempre admirado de la autenticidad con la que comunican la alegría del Señor.

En octubre del año pasado me reuní con vuestros adolescentes y jóvenes, comprometidos y alegres, amantes de la verdadera libertad que los lleva a una vida generosa, a un apostolado directo. Tienen ante sí el ejemplo de hombres y mujeres contentos con su fe, que quieren acompañar a las nuevas generaciones con amor, con sabiduría y con la oración, que pretenden construir con paciencia tejidos de vida comunitaria y afrontar los problemas más urgentes de la vida cotidiana de la familia: la defensa de la vida, el sufrimiento de las separaciones y del abandono, la solidaridad en las desgracias, la acogida de los pobres y de los que no tienen patria. Os acompañan consiliarios que saben bien lo que significa educar en la santidad. En las diócesis estáis llamados a colaborar con vuestros obispos, de manera constante, fiel y directa, en la vida y en la misión de la Iglesia. Todo esto no nace espontáneamente, sino con una respuesta generosa a la llamada de Dios a vivir con plena responsabilidad el Bautismo, la dignidad del ser cristianos. Por eso formáis parte de una asociación con ideales y cualidades precisas como los indica el concilio ecuménico Vaticano II: una asociación que tiene la finalidad apostólica de la Iglesia, que colabora con la jerarquía, que se manifiesta como cuerpo orgánico y que recibe de la Iglesia un mandato explícito (cf. Apostolicam actuositatem, 20). Queridos amigos, sobre la base de lo que sois, siguiendo los pasos de mis venerados predecesores, quiero confiaros algunas indicaciones de compromiso.

1. La perspectiva educativa

En la línea marcada por los obispos para las Iglesias que están en Italia, estáis llamados de modo especial a valorar vuestra vocación educativa. La Acción católica es una fuerza educativa cualificada, sostenida por buenos instrumentos, por una tradición más que centenaria. Sabéis educar a los niños y a los muchachos con vuestra asociación, sabéis llevar a cabo itinerarios educativos con adolescentes y jóvenes, sois capaces de una formación permanente para los adultos. Vuestra acción será más incisiva si, como ya hacéis, trabajáis aún más entre vosotros con una perspectiva profundamente unitaria y favorecéis la colaboración con otras fuerzas educativas tanto eclesiales como civiles. Para educar es necesario ir más allá de la ocasión, del momento inmediato, y construir, con la colaboración de todos, un proyecto de vida cristiana fundado en el Evangelio y en el magisterio de la Iglesia, poniendo en el centro una visión integral de la persona. Vuestro proyecto formativo es válido para muchos cristianos y hombres de buena voluntad, sobre todo si pueden ver en vosotros modelos de vida cristiana, de compromiso generoso y gozoso, de interioridad profunda y de comunión eclesial.

martes, 25 de febrero de 2014

Así Es Como Se Ve Un Aborto.... Cuando No Funciona. Impactante


Carta a las familias con motivo del sínodo - Papa Francisco

CARTA DEL
PAPA FRANCISCO
A LAS FAMILIAS

 

Queridas familias:

Me presento a la puerta de su casa para hablarles de un acontecimiento que, como ya saben, tendrá lugar el próximo mes de octubre en el Vaticano. Se trata de la Asamblea general extraordinaria del Sínodo de los Obispos, convocada para tratar el tema “Los retos pastorales de la familia en el contexto de la evangelización”. Pues la Iglesia hoy está llamada a anunciar el Evangelio afrontando también las nuevas emergencias pastorales relacionadas con la familia.

Este señalado encuentro es importante para todo el Pueblo de Dios, Obispos, sacerdotes, personas consagradas y fieles laicos de las Iglesias particulares del mundo entero, que participan activamente en su preparación con propuestas concretas y con la ayuda indispensable de la oración. El apoyo de la oración es necesario e importante especialmente de parte de ustedes, queridas familias. Esta Asamblea sinodal está dedicada de modo especial a ustedes, a su vocación y misión en la Iglesia y en la sociedad, a los problemas de los matrimonios, de la vida familiar, de la educación de los hijos, y a la tarea de las familias en la misión de la Iglesia. Por tanto, les pido que invoquen con insistencia al Espíritu Santo, para que ilumine a los Padres sinodales y los guíe en su grave responsabilidad. Como saben, a esta Asamblea sinodal extraordinaria seguirá un año después la Asamblea ordinaria, que tratará el mismo tema de la familia. Y, en ese contexto, en septiembre de 2015, tendrá lugar el Encuentro Mundial de las Familias en Filadelfia. Así pues, oremos todos juntos para que, mediante estas iniciativas, la Iglesia realice un auténtico camino de discernimiento y adopte los medios pastorales adecuados para ayudar a las familias a afrontar los retos actuales con la luz y la fuerza que vienen del Evangelio.

lunes, 24 de febrero de 2014

El abandono de los Sagrarios acompañados (10) - Beato Manuel González García

X. El abandono de la liturgia de la Misa
Amargada todavía el alma ante las consideraciones que hacía en el capítulo anterior sobre el olvido, ignorancia o abandono en que los cristianos, y entre ellos, hartas personas piadosas, tienen el dogma de la santa Misa y, por consiguiente, su valor y trascendencia como Sacrificio único y acto culminante de su religión; centro de todo su culto; compendio viviente de toda su doctrina y fuente de toda gloria de Dios y de toda vida sobrenatural. Amargada, repito, el alma ante ese desaprovechamiento y abandono de tan rico don, cúmpleme, según el plan propuesto, llamar la atención de los benévolos contertulios de estos mis ratos de charlas piadosas y desahogos de corazón, sobre otros abandonos que atañen también a la santa Misa y que, prácticamente al menos, son tan perniciosos y funestos como los hasta ahora denunciados.
¡Los abandonos de la liturgia de la santa Misa!
 
Lo que no es la liturgia
Y ruégote, al llegar aquí, lector paciente, que detengas ese gesto o mohín de incredulidad o compasiva tolerancia con que empiezas a contraer tu cara al asegurarte yo cosas tan serias, como consecuencia del olvido y abandono de la santa liturgia.
Porque es el caso, y tú no me lo negarás, que, para muchos dice y significa lo mismo liturgia que etiqueteros melindres y minuciosas e incomportables ceremonias, más propios para el aparato y la tiesura exterior que para el alimento y la elevación del alma.
Y ¡claro!, para los que así piensan, cosa dura ha de ser mi afirmación de atribuir al abandono de la liturgia, especialmente de la Misa, casi los mismos efectos del abandono del dogma.
No; la liturgia católica no es esa lluvia de minucias vacías que ahogan sin mojar ni refrigerar.

No debemos dejarnos vencer por la cultura de lo provisional - Papa Francisco

DIÁLOGO-DISCURSO
DEL SANTO PADRE
FRANCISCO

A LA PAREJAS DE NOVIOS
QUE SE PREPARAN
PARA EL MATRIMONIO

14 de febrero de 2014
 
 
1ª Pregunta: El miedo del «para siempre»
Santidad, son muchos los que hoy piensan que prometerse fidelidad para toda la vida sea una empresa demasiado difícil; muchos sienten que el desafío de vivir juntos para siempre es hermoso, fascinante, pero demasiado exigente, casi imposible. Le pedimos su palabra que nos ilumine sobre esto.
Agradezco el testimonio y la pregunta. Os explico: ellos me enviaron las preguntas con antelación. Se comprende. Así, yo pude reflexionar y pensar una respuesta un poco más sólida. Es importante preguntarse si es posible amarse «para siempre». Ésta es una pregunta que debemos hacer: ¿es posible amarse «para siempre»? Muchas personas hoy tienen miedo de hacer opciones definitivas. Un joven decía a su obispo: «Yo quiero llegar a ser sacerdote, pero sólo por diez años». Tenía miedo a una opción definitiva. Pero es un miedo general, propio de nuestra cultura. Hacer opciones para toda la vida, parece imposible. Hoy todo cambia rápidamente, nada dura largamente. Y esta mentalidad lleva a muchos que se preparan para el matrimonio a decir: «estamos juntos hasta que dura el amor», ¿y luego? Muchos saludos y nos vemos. Y así termina el matrimonio. ¿Pero qué entendemos por «amor»? ¿Sólo un sentimiento, uno estado psicofísico? Cierto, si es esto, no se puede construir sobre ello algo sólido. Pero si en cambio el amor es una relación , entonces es una realidad que crece, y podemos incluso decir, a modo de ejemplo, que se construye como una casa. Y la casa se construye juntos, no solos. Construir significa aquí favorecer y ayudar el crecimiento. Queridos novios, vosotros os estáis preparando para crecer juntos, construir esta casa, vivir juntos para siempre. No queréis fundarla en la arena de los sentimientos que van y vienen, sino en la roca del amor auténtico, el amor que viene de Dios. La familia nace de este proyecto de amor que quiere crecer como se construye una casa, que sea espacio de afecto, de ayuda, de esperanza, de apoyo. Como el amor de Dios es estable y para siempre, así también el amor que construye la familia queremos que sea estable y para siempre. Por favor, no debemos dejarnos vencer por la «cultura de lo provisional». Esta cultura que hoy nos invade a todos, esta cultura de lo provisional. ¡Esto no funciona! Por lo tanto, ¿cómo se cura este miedo del «para siempre»? Se cura día a día, encomendándose al Señor Jesús en una vida que se convierte en un camino espiritual cotidiano, construido por pasos, pasos pequeños, pasos de crecimiento común, construido con el compromiso de llegar a ser mujeres y hombres maduros en la fe. Porque, queridos novios, el «para siempre» no es sólo una cuestión de duración. Un matrimonio no se realiza sólo si dura, sino que es importante su calidad. Estar juntos y saberse amar para siempre es el desafío de los esposos cristianos. Me viene a la mente el milagro de la multiplicación de los panes: también para vosotros el Señor puede multiplicar vuestro amor y donarlo a vosotros fresco y bueno cada día. ¡Tiene una reserva infinita de ese amor! Él os dona el amor que está en la base de vuestra unión y cada día lo renueva, lo refuerza. Y lo hace aún más grande cuando la familia crece con los hijos. En este camino es importante y necesaria la oración, siempre. Él para ella, ella para él y los dos juntos. Pedid a Jesús que multiplique vuestro amor. En la oración del Padrenuestro decimos: «Danos hoy nuestro pan de cada día». Los esposos pueden aprender a rezar también así: «Señor, danos hoy nuestro amor de cada día», porque el amor cotidiano de los esposos es el pan, el verdadero pan del alma, el que les sostiene para seguir adelante. Y la oración: ¿podemos ensayar para saber si sabemos recitarla? «Señor, danos hoy nuestro amor de cada día». ¡Todos juntos! [novios: «Señor, danos hoy nuestro amor de cada día»]. ¡Otra vez! [novios: «Señor, danos hoy nuestro amor de cada día»]. Ésta es la oración de los novios y de los esposos. ¡Enséñanos a amarnos, a querernos! Cuanto más os encomendéis a Él, tanto más vuestro amor será «para siempre», capaz de renovarse, y vencerá toda dificultad. Esto pensé deciros, respondiendo a vuestra pregunta. ¡Gracias!

domingo, 23 de febrero de 2014

Permanezcamos unidos en Cristo y entre nosotros - Papa Francisco

SANTA MISA CON
LOS NUEVOS CARDENALES
HOMILÍA DEL
SANTO PADRE
FRANCISCO

Domingo 23 de febrero de 2014
 
«Que tu ayuda, Padre misericordioso, nos haga siempre atentos a la voz del Espíritu» (Colecta).
Esta oración del principio de la Misa indica una actitud fundamental: la escucha del Espíritu Santo, que vivifica la Iglesia y el alma. Con su fuerza creadora y renovadora, el Espíritu sostiene siempre la esperanza del Pueblo de Dios en camino a lo largo de la historia, y sostiene siempre, como Paráclito, el testimonio de los cristianos. En este momento, todos nosotros, junto con los nuevos cardenales, queremos escuchar la voz del Espíritu, que habla a través de las Escrituras que han sido proclamadas.
En la Primera Lectura ha resonado el llamamiento del Señor a su pueblo: «Sed santos, porque yo, el Señor vuestro Dios, soy santo» (Lv 19,2). Y Jesús, en el Evangelio, replica: «Sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto» (Mt 5,48). Estas palabras nos interpelan a todos nosotros, discípulos del Señor; y hoy se dirigen especialmente a mí y a vosotros, queridos hermanos cardenales, sobre todo a los que ayer habéis entrado a formar parte del Colegio Cardenalicio. Imitar la santidad y la perfección de Dios puede parecer una meta inalcanzable. Sin embargo, la Primera Lectura y el Evangelio sugieren ejemplos concretos de cómo el comportamiento de Dios puede convertirse en la regla de nuestras acciones. Pero recordemos todos, recordemos que, sin el Espíritu Santo, nuestro esfuerzo sería vano. La santidad cristiana no es en primer término un logro nuestro, sino fruto de la docilidad ―querida y cultivada― al Espíritu del Dios tres veces Santo.

Presunto milagro de los Padres de Santa Teresita del Niño Jesús




Un presunto milagro en una recién nacida valenciana, llamada Carmen, que hoy cuenta con 5 años de edad, atribuido a la intercesión de los beatos franceses Louis Martín y Zélie Guerin, padres de santa Teresita de Lisieux

 

La niña valenciana nació prematuramente en octubre de 2008 después de un embarazo «muy difícil», y sufrió múltiples patologías, entre ellas, una doble septicemia y una hemorragia cerebral intraventricular izquierda grado IV. Los padres de la niña «viendo el peligro de muerte se volvieron inmediatamente a Dios y a la Virgen y gracias a la intervención del monasterio de las Carmelitas Descalzas de Serra, empezaron una novena de oración a los beatos esposos Martín junto con la familia y los amigos».

A partir de entonces, se produjo una progresiva recuperación de la niña, hasta su «restablecimiento asombroso, sin explicación médica alguna», según las mismas fuentes. En el proceso remitido a la Santa Sede sobre la curación «científicamente inexplicable», testificaron un total de 18 personas, entre ellas ocho médicos. Si finalmente, tras la investigación, se aprobara el milagro, los padres de Santa Teresita serían canonizados.

sábado, 22 de febrero de 2014

Domingo VII durante el año (ciclo a) - San Luis Beltrán

San Luis Beltrán
Amad a vuestros enemigos
 
«Amad a vuestros enemigos
y rogad por los que os odian»
 
El Evangelio de este domingo, que [trata] del amor que hemos de tener a los enemigos: Amad a vuestros enemigos
En la música hay voces discordes, altas y bajas; y lo primero que ha de tener, para ser buena y suave, es concordar las voces: los tiples con los tenores; y para esto hay dos llaves, una alta y otra baja, con las cuales se vienen a proporcionar las voces que nacen de ellas, y hacen una gran suavidad que arroba los corazones.
Hermanos míos, entended, pues, que la vida nuestra  no es otra cosa sino una música de voces diferentes.
Voces altas y bajas, ricos y pobres menesterosos, grandes y pequeños, buenos y malos. Es música, en fin, en donde hay tiples y tenores, que son desiguales. Y para esto Dios nos ha proveído de las llaves de San Pedro, para reconciliarnos con nuestros enemigos y soltarnos de nuestros pecados, y hacer que amemos a nuestros enemigos. Y lo que más nos ha de mover a la unidad de la música es el amor, para que de esta unidad, concordia y caridad de amor que ha de haber entre unos y otros, nazca una modulación y suavidad con que Dios se regale.
Los cantores, para hacer una buena música, guardan una Regla; así nosotros para hacer buena música y cantar bien este canto de amor, no podremos [hacerlo] sin tener la Regla de la Virgen, Regla que nunca se torció [y] Regla que, quien la siguiere, nunca errará en la música del amor. [Además] los cantores no sólo tienen la Regla, pero también el punto, que está en la Regla; así también nosotros no nos basta la música, sino el punto que está en la Regla. Este punto es Jesucristo, Hijo de Dios, que está en la Regla, porque antes de nacer estuvo en sus entrañas, y ahora lo tiene en sus brazos, como lo pinta la Iglesia. Veis, pues, hermanos, cómo está el punto en la Regla, y si miramos con advertencia la Regla y la seguimos, veremos muy bien el punto verdadero Jesucristo, en sus brazos, como punto en la Regla. (…)
Para entender este punto de amor que Cristo, nuestro Redentor, como reformador de la vida espiritual, enseñó a sus creyentes, es menester que entendamos que, aunque Dios es trino en personas, y uno y puro en esencia, sin ninguna división de esencia, como sea uno, es amigo de [la] unidad y conformidad, y por consiguiente del amor. Que Dios sea amigo de [la] unidad y conformidad, mostrólo claramente cuando, después de haber criado todas las cosas del mundo, tantas y tan variables, al sexto día crió al hombre, donde lo cifró y recopiló todo, porque en él puso los cuatro elementos.(…)
Pues, con cuánta razón podemos decir, hermanos, que Dios es Dios de amor, que todo él es brasas de amor que abrasan. Pues no se contentó con abreviarlo y cifrarlo todo en el hombre, sino que también quiso que, en la sexta edad, viendo que todas las cosas criadas y por criar estaban separadas, quiso confirmarlas y hacer una [sola cosa] de ellas, y para eso [determinó] que viniese otro Hombre, en quien estuviese cifrado todo lo criado y lo increado, que es Dios; de suerte, que no sólo estuviesen allí cifradas todas las criaturas, pero aún el Criador de ellas, y finalmente todo cuanto hay en el mundo criado y por criar.

Domingo VII durante el año (ciclo a) - Guión Litúrgico

Entrada:
El santo Sacrifico de la Misa, es el  acto supremo del amor de Dios y, al mismo tiempo, es la acción de gracias por excelencia que el hombre ofrece a Dios. Conscientes de esta verdad participemos ofreciéndonos al Señor correspondiendo a tanto amor. Nos ponemos de pie y cantamos…

Domingo VII durante el año (ciclo a) - Papa Francisco

PAPA FRANCISCO
MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA
DE LA DOMUS SANCTAE MARTAHE

El arte de amar a los enemigos
Martes 18 de junio de 2013

 
Amar a nuestros enemigos, a quienes nos persiguen y nos hacen sufrir, es difícil; ni siquiera es un «buen negocio». Sin embargo es el camino indicado y recorrido por Jesús para nuestra salvación. En su homilía del 18 de junio el Pontífice recordó que la liturgia propone estos días reflexionar sobre los paralelismos entre «la ley antigua y la ley nueva, la ley del monte Sinaí y la ley del monte de las Bienaventuranzas». Entrando en las lecturas —de la segunda carta de san Pablo a los Corintios (8, 1-9) y del Evangelio de Mateo (5, 43-48)—, el Santo Padre se detuvo en la dificultad del amor a los enemigos, preguntándose cómo es posible perdonar: «También nosotros, todos nosotros, tenemos enemigos, todos. Algunos enemigos débiles, algunos fuertes. También nosotros muchas veces nos convertimos en enemigos de otros; no les queremos. Jesús nos dice que debemos amar a los enemigos».
«Jesús nos dice dos cosas —expresó el Papa afrontando la cuestión de cómo amar a los enemigos—: primero, mirar al Padre. Nuestro Padre es Dios: hace salir el sol sobre malos y buenos; hace llover sobre justos e injustos. Su amor es para todos. Y Jesús concluye con este consejo: “Sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial”». Por lo tanto, la indicación de Jesús consiste en imitar al Padre en «la perfección del amor. Él perdona a sus enemigos. Hace todo por perdonarles. Pensemos en la ternura con la que Jesús recibe a Judas en el huerto de los Olivos», cuando entre los discípulos se pensaba en la venganza.

Domingo VII durante el año (ciclo a) - Catena Aurea

Mateo 5, 38-48
"Habéis oído que fue dicho: Ojo por ojo y diente por diente. Mas yo os digo que no resistáis al mal: antes, si alguno te hiriere en la mejilla derecha, preséntale también la otra; y a aquel que quiera ponerte pleito y tomarte la túnica, déjale también la capa; y al que te precisare a ir cargado mil pasos, ve con él dos mil más: da al que te pidiere; y al que quiera pedirte prestado, no le vuelvas la espalda".
"Habéis oído que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Mas yo os digo: Amad a vuestros enemigos; haced bien a los que os aborrecen. Y rogad por los que os persiguen y os calumnian: Para que seáis hijos de vuestro Padre, que está en los cielos. El cual hace nacer su sol sobre buenos y malos: y llueve sobre justos y pecadores. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos? Y si saludarais solamente a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen esto mismo los gentiles? Sed, pues, perfectos, así como vuestro Padre celestial es perfecto".
 
Glosa
Como antes había enseñado el Señor que no debe hacerse injuria al prójimo ni irreverencia a Dios, ahora, como consecuencia, enseña cómo debe portarse el cristiano con los que le hacen alguna injuria. Por ello dice: "Habéis oído que fue dicho: ojo por ojo y diente por diente".
 
San Agustín contra Faustum, 19, 25
Esto se ha mandado, en verdad, para refrenar las furias de los odios que suelen nacer mutuamente y para moderar los ánimos alterados. ¿Quién se contenta fácilmente con una reparación equivalente a la injuria? ¿No vemos muchas veces que los hombres, ofendidos levemente, intentan matar, tienen sed de sangre y no se sacian de hacer daño a sus enemigos? A este hombre, deseoso de venganza inmoderada e injusta, la ley, estableciendo un modo justo de obrar, le impone la pena del Talión. Esto es, que reciba el mismo castigo que pueda equivaler a la injusticia que cometió. Lo cual no fomenta el furor, sino que le establece sus límites. No para que se vuelva a emprender lo que ya estaba olvidado, sino para que no se extienda más aquello que empezó a arder. Se impuso este resarcimiento justo a aquel que sufrió la injuria. Lo que se debe, aunque es generoso perdonarlo, se puede reclamar con justicia. Y así, cuando falte aquél que inmoderadamente quiere ser vengado, no faltará el que justamente apetece la vindicación. Está más exento de pecado aquel que no proyecta vengarse bajo ningún concepto, y por eso añade: "Mas yo os digo que no resistáis al mal". Podía yo también decir así: se dijo a los antiguos: "No te vengarás injustamente", pero yo os digo: "No os venguéis", lo cual es el cumplimiento de la ley. Por esas palabras se puede entender una adición a la ley hecha por Jesucristo. Es más natural pensar que afiance la ley, esto es, que prohiba en absoluto la venganza para de ese modo estar más ciertos de no pasar de los límites de la venganza, no vengándonos.

Domingo VII durante el año (ciclo a) - San Juan Crisóstomo

LA LEY ANTIGUA PREPARÓ
LA NUEVA
 
1. Por aquí se ve que no hablaba antes del ojo corporal cuando nos mandaba arrancarnos el ojo que nos escandalizara, sino de quien por su amistad nos dañara y nos pudiera preci­pitar al abismo de la perdición. Porque quien ahora llega a tal extremo que no nos permite arrancar el ojo ni al mismo que nos hubiera arrancado el nuestro, ¿cómo pudo poner ley de arrancarnos el propio? Más, si alguno acusa a la antigua ley por mandar esta forma de vindicta, poco sabe, a mi parecer, de la sabiduría que conviene al legislador y mucho desconoce la fuer­za de los tiempos y el provecho de la condescendencia. Porque, si consideramos quiénes eran y en qué disposiciones se hallaban los que esto oían y en qué tiempo recibieron esa ley, no podre­mos menos de alabar la sabiduría del legislador, y veremos que uno solo y mismo legislador es el que mandó lo antiguo y lo nuevo, y que lo uno y lo otro fue mandado muy útilmente y a su debido tiempo. A la verdad, si desde el principio se hu­bieran introducido estos altos y difíciles preceptos del Evangelio, no se hubieran aceptado ni éstos ni aquéllos; pero lo cierto es que, al disponer cada cosa a su debido tiempo, el Señor ha enderezado por unos y otros la tierra entera. Por otra parte, el fin de esta ley no es que andemos arrancándonos los ojos unos a otros, sino detener más bien nuestras manos, pues la amenaza de sufrir tenía que contener el ímpetu de la acción. Y de este modo, mandando que el dañado se vengara con daño igual, el Señor iba ciertamente sembrando casi furtivamente mucha filosofía. A la verdad, mayor castigo merecía el que había empezado esta maldad, y eso hubiera exigido la estricta razón de la justicia; mas como el legislador quería mezclar la benignidad a la justicia, condena al culpable a menos pena de la que merece, con lo que nos enseña a mostrar la mayor mo­deración en el sufrimiento.

viernes, 21 de febrero de 2014

¿Qué es una herejía? - Hilaire Belloc

“Las Grandes Herejías”
Hilaire Belloc
 
Capítulo 1
Introducción. ¿Qué es una herejía?
¿Qué es una herejía y cual es la importancia histórica de algo así?
Al igual que la mayoría de las palabras modernas, “herejía” se utiliza tanto de un modo vago como diverso. Se la utiliza vagamente porque la mente moderna es tan adversa a la precisión cuando se trata de ideas como enamorada está de la precisión cuando se trata de medidas. Y es utilizada en forma diversa porque, de acuerdo a la persona que la utiliza, puede llegar a significar cualquiera de al menos cincuenta cosas.
Actualmente, para la mayoría de las personas (de las que utilizan el idioma inglés) la palabra “herejía” connota disputas pasadas y olvidadas, y antiguos prejuicios contrarios a un examen racional. Por consiguiente, se piensa que la herejía carece de interés contemporáneo. El interés en la herejía está muerto porque la herejía tiene que ver con cuestiones que ya nadie toma en serio. Se comprende que una persona puede interesarse en una herejía por curiosidad arqueológica, pero difícilmente resulte comprendido si llega a afirmar que la herejía ha tenido un gran efecto sobre la Historia y sigue siendo, hoy mismo, un impulso contemporáneo viviente.
Y sin embargo, la cuestión de la herejía en general tiene altísima importancia para el individuo y para la sociedad. Y la herejía en su significado particular (que es el de la herejía en la doctrina cristiana), es de especial interés para cualquiera que desee entender a Europa, al carácter de Europa, y a la Historia de Europa. Porque la totalidad de esa Historia, desde el surgimiento de la religión cristiana, ha sido la Historia de luchas y cambios, mayormente precedidos, con frecuencia aunque no siempre causados, y ciertamente acompañados por diversidades de doctrina religiosa. En otras palabras, “la herejía cristiana” es un subconjunto especial de primerísima importancia para la comprensión de la Historia europea porque, junto con la ortodoxia cristiana, constituye el acompañante y el agente constante de la vida de Europa.
Debemos comenzar con una definición, aunque el definir implique un esfuerzo mental y, por lo tanto, resulte antipático.
La herejía es la dislocación de una estructura completa y autosostenida mediante la introducción de la negación de una de sus partes esenciales.

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