jueves, 15 de mayo de 2014

Novena a María Auxiliadora

Novena a María Auxiliadora
“Confíen en María Auxiliadora y, verán lo que son los milagros” San Juan Bosco.
 
Fue San Juan Bosco quien más trabajó por la propagación de la devoción a la Virgen bajo el título de “Auxilio de los Cristianos”, durante un tiempo muy convulsionado para el mundo y para la Iglesia. Es por eso que él solía llamar a María Auxiliadora, “la Virgen de los tiempos difíciles”.
Cuando alguien recurría a Don Bosco manifestándole sentirse necesitado de alguna gracia particular, él le sugería encomendarse a María Auxiliadora mediante una novena, rezando diariamente tres padrenuestros, avemarías y glorias y tres salves con las jaculatorias "Sea alabado y reverenciado en todo momento el Santísimo y Divinísimo Sacramento del Altar" y “María Auxilio de los Cristianos ruega por nosotros”, recibiendo además la Santa Comunión ,”fuente de todas las gracias”, y haciendo alguna obra de caridad, especialmente en favor de los muchachos más pobres y abandonados.
Recomendaba además Don Bosco: “…cuando alguien se encomiende a María con una novena, tenga presentes estas tres cosas:
1.- No  poner ninguna esperanza en los hombres: sólo fe en Dios.
2:- La petición debe apoyarse totalmente en Jesús Sacramentado, fuente de gracia, de bondad y de bendición. Que se apoye también en el poder de María, a la que Dios ha querido glorificar por sobre todas las criaturas de la tierra.
3.- Siempre en todo caso póngase la condición de que se cumpla la voluntad de Dios para el bien del alma de aquel por quien se ruega.”
 
Modo de rezar la Novena
1)            Hacer la señal de la Cruz.
2)            Rezar el acto de contrición, pidiendo perdón por nuestros pecados.
3)            Rezar la oración inicial de cada día.
4)            Hacer la reflexión propia para cada día. Luego en silencio decimos la intención por la cual realizamos los novena y rezamos tres Padrenuestros, tres Avemarías, tres Glorias y tres Salves  con las jaculatorias "Sea alabado y reverenciado en todo momento el Santísimo y Divinísimo Sacramento del Altar" y “María Auxilio de los Cristianos ruega por nosotros”.
5)            Rezamos la oración conclusiva para cada día.
 
ORACIONES PARA TODOS LOS DÍAS
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, creador, Padre y Redentor mío, en quien espero, a quien amo y estimo más que todas las cosas, me pesa haberte ofendido, por ser quien eres, bondad infinita y ayudado de tu gracia, propongo nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta. Amén.
 
 
Oración inicial para todos los días
(Compuesta por San Juan Bosco)

Santísima Virgen María, Reina de todos los Santos y Madre mía, designada por tu Hijo expirante en la Cruz para salvar a todos los hombres, acudo a Ti con amor y confianza, pues eres abogada de los pecadores y Auxilio de los Cristianos. Alcánzame, Señora mía, el perdón de mis culpas, un verdadero dolor, luz y acierto para hacer una buena confesión de todas ellas, conseguir la gracia de Dios, y con tu auxilio mi eterna salvación.
Por este fin te ofrezco los obsequios de esta novena que consagro en tu honor. Recíbelos, mi buena Madre, y haz que logre la gracia que me he propuesto pedirte en el curso de la novena. Si me conviene para el bien de mi alma te pido la gracia... (cada uno pida la gracia que le conviene), y deseo, Señora mía, que en todo se cumpla la voluntad de Dios; pero bien lo ves, mi buena Madre, cuántas ansias y penas afligen mi corazón; apresura pues tu auxilio a todas mis necesidades. Te lo pido por los méritos de tus dolores, que padeciste al pie de la Cruz, cuando Jesús te constituyó Madre y Auxilio de los Cristianos.  Amén.
 
Oración final para todos los días
Consagración a María Auxiliadora

¡Santísima e Inmaculada Virgen María, Madre nuestra y Auxilio de los Cristianos! Nosotros nos consagramos eternamente a tu santo servicio. Te consagramos la mente con sus pensamientos, el corazón con sus afectos, el cuerpo con sus sentidos y con todas sus fuerzas; y te prometemos dirigir siempre nuestras acciones a la mayor gloria de Dios y a la salvación de las almas.
Vos, pues, ¡Virgen Incomparable! que fuiste siempre la Auxiliadora del pueblo cristiano; continúa ¡por piedad! siéndolo, especialmente en estos días. Ilumina a los Obispos y Sacerdotes y tenlos siempre unidos y obedientes al Papa, maestro infalible, cuida de una manera especial a los jóvenes; promueve las vocaciones a la vida consagrada y matrimonial, a fin de que se conserve el Reino de Jesucristo entre nosotros, y se extienda hasta los últimos confines de la tierra.
Asimismo, ¡gran Madre de Dios! te suplicamos por nosotros; que nos enseñes a imitar tus virtudes, especialmente la modestia, la humildad profunda y la ardiente caridad a fin de que, en lo posible, con nuestra vida, con nuestras palabras y con nuestro ejemplo, representemos, en medio del mundo, a tu bendito hijo Jesús, logremos que te conozcan y consigamos por este medio la salvación de muchas almas.
María, Auxilio de los cristianos, ruega por nosotros.
 
DÍA PRIMERO
¡Oh Santísima María, Auxilio poderoso de los cristianos que acuden confiados al trono de tu misericordia, escucha las plegarias de un pecador, que implora tu asistencia para poder huir siempre del pecado y de las ocasiones de pecar!
 
“El que haga la voluntad de Dios, ese es mi hermano y mi hermana y mi madre” (Mc 3, 35).
 
Para meditar: Así se concibe la santidad. Y María cumplió como nadie la voluntad de Dios. El sí rotundo, confiado y pleno que la Santísima Virgen dio al Padre nos sirvió a nosotros para poder alcanzar la salvación.
Las plegarias de una Madre, la más tierna de todas las madres, sobre el corazón de un hijo, cuya bondad es infinita y cuyo poder no tiene límites ¿podrán ser desatendidas? Si alguna devoción puede y debe ser eficaz es esta, la devoción a la que es Madre nuestra y Madre de quien desea y puede ayudarnos.
 
“Recordemos siempre que el ser devotos de María es un medio de los más seguros y eficaces para conseguir la vida eterna” San Juan Bosco.
 
Compromiso: A imitación de Don Bosco, haz que tu vida sea también continua manifestación de amor a María.
 
Petición: Santa María, Auxiliadora de los cristianos, enséñanos a seguir tu camino de santidad cumpliendo siempre la voluntad de Dios, especialmente cuando se trata de servir a los demás.
 
DÍA SEGUNDO
Santísima María, Madre de bondad y de misericordia que con tu visible patrocinio libraste tantas veces al pueblo fiel de los sobresaltos, te suplico, libres a mi alma, de las acechanzas del mundo terrenal, concédeme en todo tiempo la más completa victoria sobre los enemigos de mi alma.
 
“La Madre de Jesús dijo: No tienen vino” (Jn 3,3).
 
Para meditar: Madre buena, cuida de nosotros. Ella alcanza de su Hijo Jesús todas las gracias que nosotros le pedimos con fe. Alegrémonos de tener tal Madre y dejemos que lo sea de verdad, no la marginemos de nuestra vida. Y procuremos siempre ser dignos hijos suyos.
Bajo cualquier advocación que a la Santísima Virgen recurramos, será siempre para implorar su Auxilio. Por qué, pues, no hemos de reconocer la necesidad que tenemos de este auxilio que imploramos y por qué no hemos de llamarla siempre, a boca llena y con filial confianza, con el hermosísimo título de Auxiliadora nuestra.
 
“Dios, especialmente en estos últimos tiempos, se complace en obrar las más grandes maravillas en pro de las almas afligidas, por intercesión de María Auxiliadora”, San Juan Bosco.
 
Compromiso: Al acostarnos y al levantarnos, miremos la imagen de María y pidámosle su maternal bendición.
 
Petición: Auxiliadora de los cristianos, Madre amable, que nunca perdamos la confianza en Ti. Que busquemos imitarte en la amabilidad. Que sepamos
ser amables con todos. Que quien nos mire, te vea.
 
DÍA TERCERO
Poderosísima Reina de los Cielos que sola pudiste triunfar de las innumerables herejías que pretendían arrancar a tantos fieles del seno de nuestra Madre Iglesia; ayúdame, por piedad, a permanecer firme en la fe y conservar puro mi corazón de las acechanzas y del veneno de tan perversas doctrinas.
 
“Haced lo que Él les diga” (Jn 2,5).
 
Para meditar: Fue su consejo en las bodas de Caná, y es el mismo que nos repite a nosotros. Y, ¿cuántas veces desoímos su petición y enrumbamos nuestra vida por senderos distintos a los que el Señor nos tiene trazados. Nos hacemos de los oídos sordos.
María es Madre de la “Omnipotencia por esencia”. Con su auxilio ha favorecido a cuantos confiadamente han recurrido a su poder. Poblada está la Tierra de Santuarios en su honor, en donde se atestigua su continua protección y en nuestra vida cotidiana muchas son las muestras de su poder.
 
“No me consta que nadie haya recurrido en vano a María Santísima, Auxiliadora de los Cristianos. Un favor espiritual o material, más o menos señalado ha sido siempre el fruto de la súplica hecha con fe a esta piadosa Madre, Auxilio de quien la invoca”, San Juan Bosco.
 
Compromiso: En tus dificultades, recurre con confianza a la Santísima Virgen y pídele que alivie tus sufrimientos.
 
Petición: Madre Auxiliadora, señálanos el camino correcto para llegar a Dios cuando nos encontremos en una encrucijada. Danos tu buen consejo para poderlo seguir. Sé Tú nuestra Madre y Consejera. A quien podamos recurrir confiados en tu Auxilio.
 
DÍA CUARTO
Dulcísima Madre mía, que por tus innumerables actos de abnegado heroísmo, mereciste el título de Reina de los Mártires, dígnate comunicar a mi corazón la fortaleza necesaria para ser constante en tu servicio; concédeme además la gracia de que, venciendo todo respeto humano, pueda practicar públicamente mis deberes religiosos y gloriarme de ser hijo tuyo hasta la muerte.
 
Bendita Tú entre las mujeres” (Lc 1,42).
 
Para meditar: María Auxiliadora, son tantos tus prodigios que solo eres digna de alabanza, como decía S. Bernardo “De María nunca es bastante todo lo que podamos decir”. Tú eres el himno de alabanza a Dios.
La proclamada “llena de gracia” ¿habrá de carecer de bondad y de ternura para con sus hijos? ¡Buena es para habernos aceptado por hijos suyos, previendo nuestra poca reciprocidad! ¡Buena es al seguirnos favoreciendo a pesar de nuestra frialdad y tibieza!
 
“Honrad, amad, servid a María y procurad hacerla conocer y amar por los demás. No solo no perecerá un hijo que haya honrado a esta buena Madre, sino que podrá confiadamente esperar una grande corona en el Cielo”. San Juan Bosco.
 
Compromiso: Háblale a una persona sobre las bondades de María Auxiliadora.
 
Petición: Señora, mía, poderoso auxilio de los cristianos haz que yo pueda amarte, y alabarte cuando Tú debes ser alabada y servirte cuanto pueda para tu gloria.
 
DÍA QUINTO
Amada Madre mía, que en el triunfo del gran Pío VII diste otra prueba de la eficacia de tu patrocinio, cobija bajo tu piadoso manto de la Iglesia toda, especialmente a su augusto Jefe, el Supremo Pontífice; defenderle en todo tiempo contra los ataques de sus enemigos, hazle más llevaderas sus penas, y asístele siempre para que pueda guiar al puerto la navecilla de San Pedro triunfando de las oleadas que quieren sumergirlas.
 
“Hágase en Mí, según tu palabra” (Lc 1,38).
 
Para meditar: Fiel es quien cumple lo prometido y quien no es incrédulo, sino que tiene fe. Extraordinaria fue la fe de la Virgen, y su fidelidad en atenerse a ella. Fiel a su fe y a su entrega a Dios hasta el Calvario.
¡Qué falta nos hace que fortifiquemos nuestra fe y la realización de nuestros propósitos! Auxilios materiales fortalecen la fe. ¡Somos tan terrenales! Y pese a eso María nos los concede. Buena pescadora de almas, se sirve de estas gracias de orden natural para abrir los ojos de nuestra inteligencia y conducirnos a Jesús.
 
“Cuántas gracias y bendiciones alcanzará María de su amado Jesús a favor de quienes, con sus consejos, con sus obras, con sus oraciones, limosnas o en cualquier otra forma, ejercen actos de caridad para con el prójimo”, San Juan Bosco.
 
Compromiso: Háblale a una persona sobre las bondades de María Auxiliadora. Haz que la ame.
 
Petición: María Auxiliadora, haz que sintamos la responsabilidad que entraña el pertenecer a la Iglesia de Dios. Haz que tu ejemplo de fidelidad sea eficaz ayuda para nosotros, para que el día del juicio final merezcamos ser llamados hijos de Dios.
Examinemos nuestra fidelidad junto a María.
 
DÍA SEXTO
¡Oh María, Reina de los Apóstoles, toma bajo tu valiosa protección a los ministros del altar y a los miembros todos de la Iglesia Católica; alcánzales espíritu de unión, de perfecta obediencia al Romano Pontífice y de ardiente celo por la salvación de las almas. Especialmente te suplico que veles con amorosa asistencia por los misioneros, a fin de que puedan llevar la fe de Jesucristo a todos los pueblos de la tierra, y formar con el mundo entero un solo rebaño que conozca por Jefe a tu Vicario, el Sumo Pontífice.
 
“María meditaba estas palabras en su corazón” (Lc 2,19).
 
Para meditar: Sin oración no hay entrega ni comunicación con Dios. Y la Virgen oraba y se comunicaba con el Señor continuamente, le entregaba a Él sus pensamientos.
Roguemos a María Auxiliadora que nos enseñe a orar, pero a orar con el corazón y el pensamiento puestos en el cumplimiento de la voluntad de Dios.
¿Cuáles son las dificultades en mi oración y qué hago para superarlas?
María encamina todos sus favores y nos empeña su palabra de que quien la glorifica, habrá de tener la vida eterna.
 
“En esta vida tenemos necesidad de una medicina que nos preserve de toda suerte de males. Y ¿qué mejor medicina, qué remedio más eficaz que esta Reina de los Cielos, justamente llamada por la Iglesia: Salud de los enfermos?...” San Juan Bosco.
 
Compromiso: Pídele a María Auxiliadora que te conserve siempre en su gracia, reza durante el día por la conversión de los pecadores.
 
Petición: Virgen mía, Auxiliadora de los Cristianos, haz que Contigo aprendamos a orar y por medio de la oración unirnos a Dios nuestro Padre y Creador.
 
DÍA SÉPTIMO
¡Oh María, Madre de piedad y de misericordia! Que con tu intercesión has librado tantas veces a los cristianos de la peste, de la guerra y de otras calamidades, acude en nuestro socorro y líbranos ahora de la irreligión y del vicio que a tantos alejan de la Iglesia y de la virtud. Madre mía, anima a los buenos para que perseveren; fortalece a los débiles y haz que se conviertan los descarriados y los pecadores a fin de que, triunfando la verdad aquí en la tierra y estableciéndose el reinado de Jesucristo, sea mayor tu gloria y mayor el número de los elegidos del cielo.
 
“Todos están llamados a la santidad pues esta es la voluntad de Dios: vuestra santificación” (1 Tes 4, 3).
 
Para meditar: María se entregó totalmente a la Voluntad Divina. Solo será plenamente Madre y Reina nuestra si nosotros buscamos también corresponder a la llamada de santidad. ¿Pides a María que te vincule estrechamente con Dios, a tu familia, a tu trabajo, a tu vida cotidiana?
Encomiable herencia la que Jesús, agonizante, dejó a su Santísima Madre al pie de la Cruz: una humanidad que no lo comprendía. Pero ella abnegada, propagó el amor de su Hijo.
 
“María es nuestra Madre y nos ama infinitamente más de cuanto pudieran amarnos todos juntos los corazones de las madres terrenales”, San Juan Bosco.
 
Compromiso: Da una parte, cualquiera que sea, de los bienes que Dios te ha dado, en beneficio de las obras de caridad.
 
Petición: María Auxiliadora, Reina de todos los santos, te suplicamos que seas el eslabón que nos una a Dios y que aprovechemos esta vida terrena para poder llegar a la eterna junto a Dios.
 
DÍA OCTAVO
¡Oh María, Columna Espiritual de la Iglesia y Auxiliadora de los cristianos! Te suplico me concedas la perseverancia en el bien, la libertad de los hijos de Dios. Por mi parte, te prometo no manchar ni encadenar mi alma con el pecado. Es mi deseo, Madre mía, obedecer al Sumo Pontífice y a los Obispos que están en comunión con él, vivir y morir en el seno de la religión católica, en la cual tengo seguridad de salvar mi alma.
 
“Dios te salve, llena eres de gracia, el Señor es Contigo” (Lc 1, 28).
 
El arcángel San Gabriel fue quien comenzó el rosario, y la misma Virgen lo ha recomendado. El saludo del Ángel de Dios nos hace pensar en la verdadera dimensión de la grandeza de María, nuestra Madre, y qué mejor que repetirla cada vez que rezamos el Santo Rosario.
¿Tiene tu devoción y amor a María su fundamento en la imitación de sus virtudes? Prométele a María Auxiliadora que, como fruto de este Novenario, será tu vida la que glorifique.
 
“Avivemos en nosotros y en nuestras familias la devoción al Santo Rosario. Si en las casas, escuelas y talleres se rezara el Rosario, tendríamos fundados motivos para esperar que cesaren los azotes que nos afligen, florecía la religión y aparecerían para nosotros días de paz y de ventura”, San Juan Bosco.
 
Compromiso: Purifica tu alma mediante el Sacramento de la Confesión, haciendo un serio examen de conciencia.
 
Petición: Virgen María, Auxilio de los cristianos, que por Ti suba nuestra alabanza a Dios nuestro Padre y que todos los días de la vida nos alegremos de tu grandeza y alabemos su obra.
 
DÍA NOVENO
Piadosísima Madre Mía, que en todo tiempo quisiste ser la Auxiliadora de los cristianos, asísteme con tu poderosísimo patrocinio durante mi vida, pero
especialmente en la hora de la muerte; y haz que después de haberte amado y honrado en la Tierra, pueda cantar tus misericordias en el cielo.
 
“Todos estaban unidos, insistiendo en la oración, con María, la Madre de Jesús (Hech 1, 14).
 
Para meditar: Siempre estás con nosotros en todas las persecuciones de la Iglesia. Nuestra oración debe ser una palanca para liberarnos de nuestras pequeñas y grandes faltas, de nuestras esclavitudes.
Jesús sufrió sus últimas angustias mortales. Junto a la Cruz estaba María, de pie: el amor vence al dolor. Ve salir del costado abierto de su Hijo la última gota de sangre vertida a causa de quienes le crucifican…de los que Ella recibe en herencia…
 
“El devoto de María que durante su vida supo recurrir a Ella, al llegar sus últimos momentos, se arrojará con mayor confianza entre sus brazos amorosos como el infante en brazos de su madre. Y si María está con nosotros ¿quién podrá estar en contra nuestra? En el regazo de esta Madre buena y tierna plácidamente nos adormecemos para despertar con Ella en el Cielo”, San Juan Bosco.
 
Compromiso: Invita a alguien para rezar el rosario juntos, si es posible hacerlo en familia.
 
Petición: Auxilio de los cristianos, Señor de todas las victorias, no nos desampares en nuestras luchas, danos fuerzas para perseverar en nuestra fe y en las obras dirigidas a la gloria de Dios.
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Canción a María Auxiliadora (quiero llegar):
 
 
Don Bosco habla de María Auxiliadora:
 
 


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