jueves, 21 de septiembre de 2017

Espiritualidad Bíblica 3 - Infancia espiritual - Mons. Dr. Juan Straubinger

1.3. INFANCIA ESPIRITUAL



I

En San Mateo XVIII, 1-4 y en San Marcos X, 14-15, etc., Jesús declara que los mayores de su Reino serán los niños y que no entrarán en ese Reino los que no lo reciban como un niño. Como un niño. He aquí uno de los alardes más exquisitos de la bondad de Dios hacia nosotros, y a la vez uno de los más grandes misterios del amor, y uno de los puntos menos comprendidos del Evangelio; porque claro está que si uno no siente que Dios tiene corazón de Padre, no podrá entender que el ideal no esté en ser para El un héroe, de esfuerzos de gigante, sino como un niñito que apenas empieza a hablar.

¿Qué virtudes tienen esos niños? Ninguna, en el sentido que suelen entender los hombres. Son llorones, miedosos, débiles, inhábiles para todo trabajo, impacientes, faltos de generosidad, y de reflexión y de prudencia; desordenados, sucios, ignorantes, y apasionados por los dulces y los juguetes.

¿Qué méritos puede hallarse en semejante personaje? Precisamente el no tener ninguno, ni pretender tenerlo robándole la gloria a Dios como hacían los fariseos (cfr. San Lucas XVI, 15; XVIII, 9 ss.). Una sola cualidad tiene el niño, y es el no pensar que las tiene. Eso es lo que arrebata el corazón de Dios, exactamente como atrae el de sus padres; es lo que Jesús alaba en Natanael (San Juan I, 47): la simplicidad, el no tener doblez. Simple quiere decir "sin plegar” es decir sin repliegues ocultos, sin disimulo, o sea sin afectar virtudes, ni ocultar las faltas para quedar bien, sino al contrario, mostrándose a su madre con sus pañales como están, sabiendo que sólo ella puede lavarlo, y entregándose totalmente a que su padre lo lleve de la mano, porque cree en el amor de su padre; y por eso, no dudando de cuanto él le dice, no pretende tener para sí la ciencia del bien y del mal".

II

miércoles, 20 de septiembre de 2017

Cartas del diablo a su sobrino XXIV - C.S. Lewis


XXIV
Mi querido Orugario:
Me he estado escribiendo con Suburbiano, que tiene a su cargo a la joven de tu paciente; y empiezo a ver su punto débil. Es un pequeño vicio que no llama la atención y que comparte con casi todas las mujeres que se han criado en un círculo inteligente y unido por una creencia claramente definida; consiste en la suposición, completamente inconsciente, de que los extraños que no comparten esta creencia son realmente demasiado estúpidos y ridículos. Los hombres, que suelen tratar a estos extraños, no tienen este sentimiento; su confianza, si son confiados, es de otra clase. La de ella, que ella cree debida a la fe, en realidad se debe en gran parte al mero contagio de su entorno. No es, de hecho, muy diferente de la convicción que tendría, a los diez años de edad, de que el tipo de cuchillos de pescado que se usaban en la casa de su padre eran del tipo adecuado, o normal, o "auténtico", mientras que los de las familias vecinas no eran en absoluto "auténticos cuchillos de pescado". Ahora, el elemento de ignorancia e ingenuidad que hay en esta convicción es tan grande, y tan pequeño el elemento de orgullo espiritual, que nos da pocas esperanzas respecto a la chica misma. Pero, ¿has pensado cómo puede usarse para influir en tu paciente?
Es siempre el novicio el que exagera. El hombre que ha ascendido en la escala social es demasiado refinado; el joven estudioso es pedante. Tu paciente es un novicio en este nuevo círculo. Está allí a diario, encontrando una calidad de vida cristiana que nunca antes imaginó, y viéndolo todo a través de un cristal encantado, porque está enamorado. Está impaciente (de hecho, el Enemigo se lo ordena) por imitar esta cualidad. ¿Puedes conseguir que imite este defecto de su amada, y que lo exagere hasta que lo que era venial en ella resulte, en él, el más poderoso y el más bello de los vicios: el Orgullo Espiritual?

En los colegios católicos los alumnos deben recibir una educación integral basada en la doctrina de la Iglesia - Mons. Héctor Aguer


El Arzobispo de La Plata, Mons. Héctor Aguer, emitió el Decreto N° 096/2017, sobre la educación en los colegios católicos. Este es el texto, completo y oficial, del mismo:

VISTO

Que en los colegios católicos los alumnos deben recibir una educación integral basada en la doctrina de la Iglesia, de modo que sean formados en la visión cristiana del mundo y adhieran a ella con el pensamiento y el afecto; y

CONSIDERANDO

Que me compete velar para que en los niños, adolescentes y jóvenes no se frustre la finalidad propia de la educación católica; y

Que periódicamente llegan a este arzobispado quejas respecto de la transmisión de cuestiones esenciales en diversas asignaturas;

por el presente documento

Establezco que tanto en los colegios que dependen directamente del Arzobispado de La Plata, cuanto en los pertenecientes a congregaciones religiosas, se observen, con toda fidelidad y diligencia las orientaciones que señalo en los siguientes acápites:

martes, 19 de septiembre de 2017

MOTU PROPRIO SUMMORUM PONTIFICUM - Benedicto XVI

CARTA APOSTÓLICA
EN FORMA DE MOTU PROPRIO
SUMMORUM PONTIFICUM
DEL SUMO PONTÍFICE
BENEDICTO XVI



Los sumos pontífices se han preocupado constantemente hasta nuestros días de que la Iglesia de Cristo ofreciese a la Divina Majestad un culto digno de «alabanza y gloria de su nombre» y «para el bien de toda su Santa Iglesia».
Desde tiempo inmemorial, y también para el futuro, es necesario mantener el principio según el cual, «cada Iglesia particular debe concordar con la Iglesia Universal, no sólo en cuanto a la doctrina de la fe y los signos sacramentales sino también en cuanto a los usos universales aceptados por la tradición apostólica y continua. Éstos han de observarse no sólo para evitar errores, sino también para transmitir la integridad de la fe y para que la ley de la oración de la Iglesia se corresponda a su ley de la fe.[1]
Entre los pontífices que tuvieron esa preocupación resalta el nombre de San Gregorio Magno, que hizo todo lo posible para que se transmitiera a los nuevos pueblos de Europa tanto la fe católica como los tesoros del culto y de la cultura acumulados por los romanos en los siglos precedentes. Ordenó que fuera definida y conservada la forma de la Sagrada Liturgia relativa tanto al Sacrificio de la Misa como al Oficio Divino, en el modo en que se celebraba en la Urbe. Promovió con la máxima atención la difusión de los monjes y monjas que, actuando según la regla de San Benito, siempre junto al anuncio del Evangelio, ejemplificaron con su vida la saludable máxima de la Regla: «Nada se anteponga a la obra de Dios» (cap. 43). De esa forma, la Sagrada Liturgia, celebrada según el uso romano, no solamente enriqueció la fe y la piedad, sino también la cultura de muchas poblaciones. Consta efectivamente que la liturgia latina de la Iglesia en sus varias formas, en todos los siglos de la era cristiana, ha impulsado en la vida espiritual a numerosos santos y ha reforzado a tantos pueblos en la virtud de la religión y ha fecundado su piedad.
En el transcurso de los siglos, muchos otros pontífices romanos han mostrado una particular solicitud para que la Sagrada Liturgia manifestara de la forma más eficaz esta tarea. Entre ellos destaca san Pío V, que animado por gran celo pastoral tras la exhortación de Concilio de Trento, renovó todo el culto de la Iglesia, revisó la edición de los libros litúrgicos enmendados y, «renovados según la norma de los Padres», los puso en uso en la Iglesia Latina.

La perversa ideología de "género"

lunes, 18 de septiembre de 2017

La moral de situación - Mons. Octavio Derisi

LA NUEVA MORAL[1]
Por Mons. Dr. Octavio N. Derisi


La obra que aquí se analizará consta de un prólogo y tres capítulos: 1) Otra Moral Nueva, 2) La Perenne Novedad de la Moral Cristiana y 3) Doctrina y Vida. El primero expone con amplitud y precisión los pasos y desarrollo de la nueva moral, que pretende actualmente introducirse en la Iglesia. Frente a ella, el segundo capítulo presenta las líneas esenciales que configuran la moral cristiana. Y el tercero extrae las consecuencias que para la vida acarrean una y otra moral.
En el primer capítulo, los autores de la obra han logrado presentar, a la luz de los textos de los propios teólogos, con gran objetividad y claridad, los fundamentos, el desarrollo y el espíritu, así como también las consecuencias, de esta nueva moral cristiana.
Fuchs, Haring, Valsecchi, Vidal García, Girardi, Chenu, Schillebeeckx y otros son los protagonistas de esta nueva moral, que se pretende introducir en la Iglesia como una renovación del Evangelio.
Esta nueva moral, en su esencia radical no se formula en preceptos, es más bien un compromiso total de la persona. Sus creadores distinguen entre una actitud trascendental, una mentalidad que transformaría totalmente la vida y que sería el real aporte del cristianismo a la moral; y una formulación de preceptos, a que aquélla conduce y anima con su espíritu. Se trata —como bien notan los autores de este libro y como su mismo nombre lo indica— de un retorno al formalismo trascendental moral kantiano, en el cual la ley no tiene contenido, sino que informa y da vigencia a las máximas o normas.
Por otra parte, esta nueva moral pretende hacer del hombre no sólo un ser histórico, sino un ser inmerso y diluido totalmente en el fluir de la historia, sin esencia humana propiamente tal y mucho menos inmutable. En rigor, no hay una naturaleza humana propiamente dicha, constituida por notas esenciales y permanentes. Por eso, el hombre no es siempre y esencialmente el mismo, sino que cambia y asume diversas formas a través de las circunstancias y situaciones del acontecer del tiempo y de la cultura.
La influencia del existencialismo actual es evidente. Recuérdese la frase de los existencialistas: “El hombre no es, se hace“.

Qué hace y qué dice el Corazón de Jesús en el Sagrario 21 - Está pagando la lealtad de sus Marías - San Manuel González García

El CORAZÓN DE JESÚS
ESTÁ PAGANDO LA LEALTAD DE SUS MARÍAS
Y salieron (las Marías) presto del sepulcro
con temor y gozo grande...(Mt 28,8)



Ante el sepulcro vacío
¡Plugo a vuestro Jesús, al Jesús de vuestras compañías fieles y de vuestros seguimientos constantes, pagaros con tanta generosidad vuestras fidelidades y constancias! ¡Os puso tan en primer lugar en sus días de muerto y resucitado, que parecía revelar un empeño decidido de pagaros la humildad y gusto con que os quedabais en los últimos lugares cuando lo seguíais vivo!
Marías, con ese epígrafe «Ante el sepulcro vacío», ¡qué meditaciones tan jugosas podrían hacerse, qué lecciones tan provechosas tomarse y qué estímulos, qué horizontes, qué orientaciones, qué modelos para vuestra acción eucarística..!

Lo que da Jesús en sus horas de triunfo
¡Qué página primera de la Resurrección!, ¡qué mañanita aquella la del Domingo de Pascua! De una parte los discípulos..., ¡los hombres! encogidos de miedo, mordidos de la incredulidad y encerrados en un cuarto de Jerusalén, y de otra, las Marías, ¡las mujeres!, tomando la delantera al sol sin miedo a los guardias que el odio puso custodiando al Maestro, para volver a ocupar su sitio junto a Él!
Y cuando se ve ese contraste, ¡qué bien cae en el alma la largueza con que Jesús resucitado paga!
Sí, sí, ¡cómo os debe llenar el alma de agradecimiento, hasta hacerla rebosar, la donación de tantas primicias con que fueron honradas y agasajadas vuestras hermanas mayores, las Marías del Evangelio!
Para ellas la primera noticia de la Resurrección, para ellas la primera aparición, para ellas la dicha del primer beso en las gloriosas cicatrices de los pies, para ellas el honor de ser las primeras predicadoras de la Resurrección.
Y mezclados con esos gozos y enaltecimientos, ¡cuántas enseñanzas y cuántas lecciones ante el sepulcro vacío!
Cuando se os haga pesado, casi insoportable por dificultades de las cosas o de los hombres sosteneros junto a vuestro Sagrario-Calvario, acordaos de las primicias que os esperan, en cuanto llegue la mañanita de la Resurrección...

Cómo hay que prepararse

La esperanza de la Familia - Conferencia del Cardenal Burke en Paracuellos

Conferencia del Cardenal Raymond Leo Burke
En el primer encuentro de Infovaticana
bajo el lema “La esperanza de la familia”
9 de septiembre de 2017

Es para mí un placer presidir el primer “Encuentro InfoVaticana” dedicado al tema de la esperanza de la familia en un mundo totalmente secularizado. Le agradezco a Gabriel Ariza que me haya invitado a estar hoy con ustedes, y doy gracias a todos los que han hecho posible mi visita y estos momentos en su compañía.

Muy convenientemente, nuestra reunión tiene lugar en el Cementerio de los mártires de Paracuellos, también conocido como “la Catedral de los mártires”. Mientras estamos reunidos para reflexionar sobre la esperanza que inspira y fortalece la familia en nuestro tiempo, pidamos el coraje de ser verdaderos testigos de la única y segura fuente de esa esperanza: Cristo, vivo en la Iglesia por y para nosotros. Deseo profundamente que mi presencia y mi discurso les ofrezca a cada uno de ustedes inspiración y fuerza en su misión cotidiana de dar esperanza al mundo, salvaguardando y fomentando la dignidad inviolable de la vida humana y la integridad del matrimonio y la familia como la cuna de esa vida humana y como primera escuela de su crecimiento y desarrollo.

En esta reflexión, en primer lugar hablaré de la situación de la familia en el mundo actual y de la llamada a una nueva evangelización de la Iglesia y de la sociedad, empezando por la familia. Después, abordaré la fundamental labor de la familia en la nueva evangelización de nuestra cultura.

El Cristiano en el mundo actual

Hoy en día, los cristianos nos encontramos en una sociedad totalmente secularizada. El Papa San Juan Pablo II, en sus enseñanzas sobre la misión de los fieles laicos en el mundo, nos recordó de forma inequívoca que, incluso en los países que antes eran cristianos, muchos viven como si no tuvieran relación con Dios, y por lo tanto, con Su plan para nosotros y nuestro mundo. Describió la situación actual de la Iglesia en el mundo con estas palabras:

domingo, 17 de septiembre de 2017

Domingo XIV (ciclo a) Catena Aurea


Mt 18,21-35
Entonces Pedro, llegándose a él, dijo: "Señor, ¿cuántas veces pecará mi hermano contra mí y le perdonaré? ¿Hasta siete veces?" Jesús le dice: "no te digo hasta siete, sino hasta setenta veces siete veces".
"Por eso el reino de los cielos es comparado a un hombre rey que quiso entrar en cuentas con sus siervos. Y habiendo comenzado a tomar las cuentas, le fue presentado uno que le debía diez mil talentos. Y como no tuviese con qué pagarlos, mandó su Señor que fuese vendido él, y su mujer y sus hijos y cuanto tenía, y que se le pagase. Entonces el siervo, arrojándose a sus pies, le rogaba diciendo: Señor, espérame, que todo te lo pagaré. Y compadecido el Señor de aquel siervo, le dejó libre, y le perdonó la deuda. Mas luego que salió aquel siervo, halló a uno de sus consiervos que le debía cien denarios: y trabando de él, le quería ahogar, diciendo: paga lo que debes. Y arrojándose a sus pies su compañero, le rogaba diciendo: Ten un poco de paciencia, y todo te lo pagaré. Mas él no quiso: sino que fue y le hizo poner en la cárcel hasta que pagase lo que le debía. Y viendo los otros siervos sus compañeros lo que pasaba, se entristecieron mucho y fueron a contar a su señor todo lo que había pasado. Entonces le llamó su señor y le dijo: siervo malo, toda la deuda te perdoné, porque me lo rogaste; ¿pues no debías tú también tener compasión de tu compañero, así como yo la tuve de ti? Y enojado el señor le hizo entregar a los atormentadores, hasta que pagase todo lo que debía. Del mismo modo hará también con vosotros mi Padre celestial, si no perdonareis de vuestros corazones cada uno a su hermano".

 
San Jerónimo
El Señor había dicho anteriormente: "Guardaos de tener en poco a uno de estos pequeñitos" ( Mt 18,10) y añadió: "Si pecare tu hermano contra ti, recíbelo" ( Mt 18,15), etc. y prometió una recompensa diciendo: "Si dos de vosotros se convinieren, toda cosa que pidieren les será hecha", etc.; provocado el apóstol Pedro por estas palabras, hace una pregunta y ved aquí lo que de ella se dice: "Entonces Pedro, llegándose a El, dijo: Señor, ¿cuántas veces pecará mi hermano contra mí y le perdonaré?" etc. Y añade a la pregunta su parecer diciendo: "¿Hasta siete veces?" 


San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 61,1
Creyó él haber dicho muchas veces, pero ved la contestación de Cristo amigo del hombre: "Jesús le dice: no te digo hasta siete veces", etc.

San Agustín, sermones, 83,3
Me atrevo a decir, que aunque pecare setenta veces ocho veces, le perdonéis y si cien veces y cuantas veces pecare, perdonadle. Porque si Cristo encontró mil pecadores y sin embargo, a todos los perdonó, no debéis limitar la misericordia. Porque dice el apóstol ( Col 3,13): "Perdonaos mutuamente las ofensas que hayáis cometido los unos contra los otros, como Dios os perdonó a vosotros en Cristo". 

Domingo XXIV (ciclo a) Guión litúrgico


Entrada:
En cada Eucaristía, se nos da al mismo Autor de la gracia, para que tomemos de Él aquel Espíritu de caridad que nos haga vivir su misma Vida. Nos ponemos de pie para comenzar la Santa Misa y cantamos…

viernes, 8 de septiembre de 2017

Natividad de la Santísima Virgen María - Himnos de la liturgia



VESTIDA DE SOL Y PÉTALOS (Oficio de lecturas)

Vestida de sol y pétalos,
ha nacido nuestra paz:
¡por ella es azul el mar
y por ella es limpio el fuego!

Cuando con cetro de sombra
reina la noche en el mundo
y cintilante y oscuro
el silencio voz se torna,
como rosa misteriosa
del más escondido huerto,
vestida de sol y pétalos,
ha nacido nuestra paz:
¡por ella es azul el mar
y por ella es limpio el fuego!

Lírica como una estrella,
humilde como una esclava,
milagrosa como el alba,
emperatriz de las penas
y de los júbilos reina,
corazón del Evangelio,
vestida de sol y pétalos,
ha nacido nuestra paz:
¡por ella es azul el mar
Y por ella es limpio el fuego! Amén.

DESDE EL ALBOR DE NUESTRA HISTORIA (Laudes)

martes, 5 de septiembre de 2017

Por favor no asesinen a los niños entréguenmelos a mí - Santa Teresa de Calcuta

Discurso íntegro de
Santa Teresa de Calcuta
en el desayuno de oración de la Casa Blanca
3 de febrero de 1994


Ante una clase dirigente norteamericana tolerante con el aborto la fundadora de la Familia de los Misioneros de la Caridad proclamó con valentía la verdad sobre este crimen contra la humanidad con argumentos sólidos e irrefutables.



Washington, DC, Febrero 3, 1994
En el último día, Jesús dirá a los que están a su derecha,
“Vengan, entren al Reino. Porque tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber, estuve enfermo y me visitaste”. Luego Jesús les dirá a los que están a su izquierda y les dirá, ” Apártense de mi porque tuve hambre y no me dieron de comer, tuve sed y no me dieron de beber, estuve enfermo y no me visitaron.” Ellos le preguntarán, “¿Cuándo te vimos hambriento, o sediento o enfermo y no te ayudamos?”
Jesús les responderá, “Lo que dejaron de hacer por uno de éstos más pequeños, ustedes dejaron de hacérmelo a mi!”
Al encontrarnos aquí reunidos para orar juntos, pienso en lo bello que será si comenzamos con una oración que expresa muy bien lo que Jesús quiere que hagamos por los más pequeños. San Francisco de Asís comprendía muy bien las palabras de Jesús y su vida quedó bien plasmada en esta oración. Esta oración que nosotras decimos todos los días después de recibir la Santa Comunión, no deja de sorprenderme, porque la encuentro muy adecuada para cada uno de nosotros. Siempre me he preguntado si hace ochocientos años, cuando San Francisco vivió, tuvieron las mismas dificultades que enfrentamos hoy en día. Creo que ya algunos se sabe la oración de la Paz, por lo tanto la rezaremos juntos.
Oración de San Francisco:
Señor, hazme un instrumento de Tu paz, donde haya odio que yo siembre amor, donde haya injuria, lleve yo el perdón, donde haya duda, lleve yo la fe, donde haya desaliento, lleve yo la esperanza, donde haya obscuridad, lleve yo la Luz, donde haya tristeza, lleve yo la alegría. OH Divino Maestro, permíteme no ser consolado sino consolar, comprendido sino comprender, amado sino amar. Porque dando se recibe, perdonando se es perdonado, y muriendo en Ti se nace a la vida eterna.
Demos gracias a Dios por la oportunidad que nos ha dado en venir a orar juntos. Hemos venido aquí, para orar, especialmente, por la paz, gozo y amor. Recordemos que Jesús vino a entregarle las buenas noticias a los pobres. Él nos dijo cuales eran esas buenas noticias cuando dijo: “Mi Paz os dejo, Mi Paz os doy.” El no vino a dar la paz que da el mundo, la cual es simplemente la que unos no molestan a otros. Él vino a dar la paz del corazón, la cual viene cuando amamos hacer el bien al prójimo.
Dios amó tanto al mundo que le entregó su único Hijo – era ya un hecho. Dios le dio su Hijo a la Virgen María, ¿y qué fue lo que Ella hizo? En cuanto Jesús vino a la vida de María, Ella inmediatamente fue rápido a dar las buenas noticias. Y entró a la casa de su prima Isabel, y las Escrituras dicen que su hijo, aún no nacido, el niño dentro del vientre de Isabel, saltó de gozo. Desde el vientre de María, Jesús trajo paz a Juan el bautista quien saltó de gozo en el vientre de Isabel.
Y como si no fuera suficiente, que Dios Hijo se hiciera uno de nosotros y nos trajera Paz y Gozo mientras todavía se encontraba en el vientre de María, Jesús también murió en la Cruz para demostrar un amor aún más grande. El murió para ti y para mí, y por el leproso, y por el que muere de hambre, y por el que se encuentra desnudo y tendido en la calle, no solo de Calcuta, sino de África, y de todos lados. Nuestras hermanas le sirven a los pobres en 105 países alrededor del mundo. Jesús insistió que nos amaramos los unos a los otros como Él nos ama. Jesús dio su vida para amarnos y nos dice que nosotros también debemos dar lo que sea para hacer el bien al prójimo. En los evangelios, Jesús dice claramente: “Ámense como yo los he amado.” Jesús murió en la Cruz porque eso es lo que se requería de El para hacer un bien por todos nosotros, para salvarnos de nuestros pecados de egoísmos. El dio todo para cumplir con la voluntad del Padre para demostrarnos que nosotros también debemos estar dispuestos a darlo todo para cumplir la voluntad de Dios, para amarnos los unos a los otros como Él nos ha amado. Si nosotros no estamos dispuestos a darlo todo para hacer el bien al prójimo, el pecado todavía vive en nosotros. Es por ello que nosotros también debemos dar hasta que duela. No es suficiente que digamos “Amo a Dios”. Tengo también que amar a mi prójimo. San Juan nos advierte que somos mentirosos si decimos que amamos a Dios y no amamos a nuestro prójimo.
¿Cómo se puede amar a Dios, a quien no se ve, si no amas a tu prójimo a quien puedes ver, puedes tocar, y con quién vives?

lunes, 4 de septiembre de 2017

Yihadismo, no; relativismo, tampoco, Mons. José Ignacio Munilla

Yihadismo, no; relativismo, tampoco

El relativismo aprovecha la sombra del yihadismo, para poner bajo sospecha de fundamentalismo a la fe cristiana que cree en una revelación histórica y objetiva.

A propósito de los atentados en Cataluña, como ha sucedido cada vez que el terrorismo yihadista ha actuado dentro de las fronteras europeas, se ha reabierto el debate sobre el influjo de la fe religiosa en la paz mundial. He seguido con interés las diversas reflexiones que se han publicado, y aunque no creo que la mía vaya a resultar novedosa, pretendo, al menos, ser pedagógico en mi exposición.
En las redes sociales hemos sido testigos, una vez más, de los ataques habituales a todo tipo de fe religiosa, por parte del ateísmo más agresivo; quien considera que la fe en una verdad suprema es la raíz de todo fundamentalismo y el germen de la violencia mundial. Este ateísmo radical sostiene que el mundo sería más pacífico sin religiones, tal y como expresaba la conocida canción “Imagine” de John Lennon: “Imagina un mundo sin motivos para matar o morir, sin religión alguna. Imagina a todas las gentes viviendo sus vidas en paz”.
Sin embargo, John Lennon ignoraba que mientras él cantaba esa canción, el ateísmo estaba siendo la bandera más utilizada en el siglo XX para justificar el exterminio de millones de personas en el mundo entero. En efecto, la consideración de la fe religiosa como “opio del pueblo”, llevó a un holocausto de multitud de inocentes…
Sin embargo, tampoco sería equilibrado afirmar que el ateísmo haya sido la causa de la violencia mundial. En realidad, tanto la fe como el ateísmo no han sido sino un mero pretexto para el ejercicio de la violencia. Matar en nombre de un dios, en nombre de la revolución, o en nombre de la libertad, además de un asesinato, es una mentira. Una mentira que busca dignificarse encubriéndose en supuestos ideales, de los que en realidad carece. La verdad resulta ser bien distinta: detrás de la violencia se esconde un odio que suele tener su raíz en las inseguridades y los miedos del violento, además de en su falta de sensibilidad hacia el prójimo.

Qué hace y qué dice el Corazón de Jesús en el Sagrario 20 - Está defendiendo a sus Marías leales - San Manuel González García

El CORAZÓN DE JESUS
ESTÁ DEFENDIENDO A SUS MARÍAS LEALES
¿Por qué molestáis a esta mujer?
(Mt 26,10)



Lo que hacen por Él las mujeres
Marías, la piedad de mis hijos tiene en los días de Pascua fijas sus miradas y empeñados sus agradecimientos en el proceder de vuestras maestras y hermanas mayores del Evangelio.
¡Se portaron tan bien conmigo! ¡Me fueron tan fieles en seguirme siempre, siempre! ¡Lo mismo cuando las turbas me aclamaban su Rey, que cuando pedían mi crucifixión, lo mismo en las delicias del Cenáculo que en los horrores del Calvario!
¡Qué pena y qué vergüenza debe levantar en el pecho y en la cara de mis hijos, los hombres, el contemplar en mi Evangelio representada la Lealtad en figura de mujer y no de hombre...!
Pero por muy interesantes y atrayentes que aparezcan en el teatro de mi vida terrena esas representaciones vivientes de la lealtad, agrándanse en interés y belleza cuando se las contempla en torno de mi cuerpo muerto.
¡Las Marías del Sepulcro!
Delicadezas de amor, generosidades de la piedad, heroísmos de la fidelidad, valentías de la debilidad, ¡ahí tenéis vuestra Obra y vuestra imagen! ¡Así se ama! ¡Así se ama hasta el fin!

Lo que hacen por Jesús los hombres

domingo, 3 de septiembre de 2017

Criterios para la aplicación de Amoris Laetitia - Mons. Pedro Daniel Martínez Perea

Carta Pastorala los Sacerdotes
de la Diócesis de San Luis

Matrimonio, nuevas uniones y Eucaristía
en el capítulo 8 de Amoris laetitia



Mis queridos Sacerdotes: La Exhortación Apostólica, Amoris laetitia(1), por la que el Papa Francisco se ha dirigido a todos los Obispos, Sacerdotes, Consagrados, Esposos y fieles en general, se podría definir como un gran catecumenado sobre el amor en la familia que es la célula de la sociedad. La consideración del sacramento del matrimonio es muy importante y actual. Importante, porque el matrimonio fue creado por Dios, por lo tanto tiene una naturaleza definida desde su constitución natural, y además fue elevado a la dignidad de sacramento por Jesucristo, prefigurando “la unión que existe entre Cristo y la Iglesia” y es un bien público en la Iglesia, un bien común. Actual, porque somos testigos del cambio profundo de los estamentos sociales, obra de un descontructivismo prácticamente global, que alcanza también al matrimonio y la familia con propuestas inaceptables.

Esta ‘crisis’ afecta incluso a la vida de los esposos cristianos. Algunos de ellos se han separado, uniéndose con otra persona, permaneciendo el vínculo matrimonial. El Santo Padre ha querido dedicar un capítulo de su Exhortación a esta realidad en la que se encuentran algunos fieles para discernirla, poder acompañarlos y orientarlos hacia la Bienaventuranza eterna desde la Palabra de Dios y las enseñanzas de la Iglesia.

Sin embargo, algunas lecturas de la Exhortación han suscitado inquietud, perplejidad y también confusión entre los fieles, especialmente en cuanto se refiere a la posibilidad de que las personas unidas con un vínculo sacramental válido anterior y que actualmente vivan, more uxorio, con otra persona en una nueva unión no sacramental puedan acercarse a los sacramentos, en particular a la Sagrada Comunión.

Dada la importancia de este tema y las circunstancias actuales en las que se presenta, me parece oportuno compartir con Ustedes por escrito aquello que he explicado al presentar Amoris laetitia tanto al Consejo presbiteral como en la sede de la Pastoral familiar diocesana.

En este marco, como Obispo de la Diócesis de San Luis les hago llegar esta Carta Pastoral: Matrimonio, nuevas uniones y Eucaristía en el capítulo 8 de Amoris laetitia.

Para comprender adecuadamente el objeto de ella me parece oportuno, en primer lugar, referirme a la Revelación divina y al Magisterio (Amoris laetitia en contexto), fundamentos irreemplazables para una reflexión teológica en la Iglesia católica. En un segundo momento, presentaré criterios y orientaciones para una lectura teológica y eclesial del argumento específico señalado en la Carta Pastoral. En esta segunda parte el texto mismo de la Exhortación determina el modo de la exposición y la variedad de temas considerados aunque íntimamente relacionados entre sí, pues sólo a través de ellos se comprende mejor su contenido.

sábado, 2 de septiembre de 2017

Cartas del diablo a su sobrino XXIII - C.S. Lewis

XXIII
Mi querido Orugario:
A través de esta chica y de su repugnante familia, el paciente está conociendo ahora cada día a más cristianos, y además cristianos muy inteligentes. Durante mucho tiempo va a ser imposible extirpar la espiritualidad de su vida. Muy bien; entonces, debemos corromperla. Sin duda, habrás practicado a menudo el transformarte en un ángel de la luz, como ejercicio de pista. Ahora es el momento de hacerlo delante del Enemigo. El Mundo y la Carne nos han fallado; queda un tercer Poder. Y este tercer tipo de éxito es el más glorioso de todos. Un santo echado a perder, un fariseo, un inquisidor, o un brujo, es considerado en el Infierno como una mejor pieza cobrada que un tirano o un disoluto corriente.
Pasando revista a los nuevos amigos de tu paciente, creo que el mejor punto de ataque sería la línea fronteriza entre la teología y la política. Varios de sus nuevos amigos son muy conscientes de las implicaciones sociales de su religión. Eso, en sí mismo, es malo; pero puede aprovecharse en nuestra ventaja.
Descubrirás que muchos escritores políticos cristianos piensan que el cristianismo empezó a deteriorarse, y a apartarse de la doctrina de su Fundador, muy temprano. Debemos usar esta idea para estimular una vez más la idea de un "Jesús histórico", que puede encontrarse apartando posteriores "añadidos y perversiones", y que debe luego compararse con toda la tradición cristiana. En la última generación, promovimos la construcción de uno de estos "Jesuses históricos" según pautas liberales y humanitarias; ahora estamos ofreciendo un "Jesús histórico" según pautas marxistas, catastrofistas y revolucionarias. Las ventajas de estas construcciones, que nos proponemos cambiar cada treinta años o así, son múltiples. En primer lugar, todas ellas tienden a orientar la devoción de los hombres hacia algo que no existe, porque todos estos "Jesuses históricos" son ahistóricos. Los documentos dicen lo que dicen, y no puede añadírseles nada; cada nuevo "Jesús histórico", por tanto, ha de ser extraído de ellos, suprimiendo unas cosas y exagerando otras, y por ese tipo de deducciones (brillantes es el adjetivo que les enseñamos a los humanos a aplicarles) por las que nadie arriesgaría cinco monedas en la vida normal, pero que bastan para producir una cosecha de nuevos Napoleones, nuevos Shakespeares y nuevos Swifts en la lista de otoño de cada editorial. En segundo lugar, todas estas construcciones depositan la importancia de su "Jesús histórico" en alguna peculiar teoría que se supone que Él ha promulgado. Tiene que ser un "gran hombre" en el sentido moderno de la palabra, es decir, situado en el extremo de alguna línea de pensamiento centrífuga y desequilibrada: un chiflado que vende una panacea. Así distraemos la mente de los hombres de quien Él es y de lo que Él hizo. Primero hacemos de Él tan sólo un maestro, y luego ocultamos la muy sustancial concordancia existente entre Sus enseñanzas y las de todos los demás grandes maestros morales. Porque a los humanos no se les debe permitir notar que todos los grandes moralistas son enviados por el Enemigo, no para informar a los hombres, sino para recordarles, para reafirmar contra nuestra continua ocultación las primigenias vulgaridades morales. Nosotros creamos a los sofistas; Él creó un Sócrates para responderles. Nuestro tercer objetivo es, por medio de estas construcciones, destruir la vida devocional. Nosotros sustituimos la presencia real del Enemigo, que de otro modo los hombres experimentan en la oración y en los sacramentos, por una figura meramente probable, remota, sombría y grosera, que hablaba un extraño lenguaje y que murió hace mucho tiempo. Un objeto así no puede, de hecho, ser adorado. En lugar del Creador adorado por su criatura, pronto tienes meramente un líder aclamado por un partidario, y finalmente un personaje destacado, aprobado por un sensato historiador. Y en cuarto lugar, además de ser ahistórica en el Jesús que describe, esta clase de religión es contraria a la historia en otro sentido. Ninguna noción y pocos individuos, se ven arrastrados realmente al campo del Enemigo por el estudio histórico de la biografía de Jesús, como mera biografía. De hecho, a los hombres se les ha privado del material necesario para una biografía completa. Los primeros conversos fueron convertidos por un solo hecho histórico (la Resurrección) y una sola doctrina teológica (la Redención), actuando sobre un sentimiento del pecado que ya tenían; y un pecado no contra una ley inventada como una novedad por un "gran hombre", sino contra la vieja y tópica ley moral universal que les había sido enseñada por sus niñeras y madres. Los "Evangelios" vienen después, y fueron escritos, no para hacer cristianos, sino para edificar a los cristianos ya hechos.

¿Qué es la Lectio Divina? ¿Cómo hacerla?

ALIMENTARSE DE LA PALABRA
MEDIANTE LA LECTIO DIVINA

  

1. - ¿Qué es la Lectio Divina?

La expresión Lectio Divina procede del Latín y significa: “lectura de Dios”, “lectura divina”, y expresa una práctica usada por los monjes pero que poco a poco se va difundiendo entre muchos cristianos: la lectura orante de la Biblia. Se trata de una manera de profundizar en la Escritura, no tanto desde el estudio sino desde la oración, para llegar a un encuentro personal “de tu a tu” con Dios.

Es una forma de entrar en conversación (o diálogo) con Dios, quien nos habla a través de la Palabra, y nosotros le respondemos. Decía San Jerónimo que “desconocer las Escrituras es desconocer a Cristo”, por eso estamos invitados a conocer a Dios a través de sus palabras, de su Palabra. No es un “método de relajación” o de “evasión”. Por lo tanto, para practicarla, hemos de tener claros algunos principios fundamentales:

- Verdaderamente Dios nos habla a través de la Biblia.
- Dios habla a través de toda la Biblia, cada pasaje debe leerse dentro del conjunto de toda la Biblia, no debemos sacarlos de su contexto.
- La Lectio supone que el que lee la Biblia tiene fe, leemos la Biblia desde nuestra fe en Jesucristo,  vivo en medio de nosotros.
- La lectura individual es imprescindible para hacer una lectura comunitaria. Se busca el crecimiento personal, leer juntos tiene como fin enriquecernos mutuamente.

Más que un método, la Lectio Divina es un “camino” ya que no se trata de una técnica como si habláramos de una receta. Decimos que se trata de un camino porque cada uno lo realiza vivencialmente. El camino y la meta son Cristo mismo, y por él vamos ascendiendo hasta Dios. A medida que avanzamos, pasamos por cuatro fases, que son cuatro actitudes básicas del creyente que desea seguir a Cristo conociendo su palabra (lectura), aprendiendo a vivir como Él vivió (meditación), suplicando fuerza y luz para sus pasos (oración) y trabajando por la venida del Reino de Dios al mundo (contemplación).

2. - ¿Cuál es el camino que sigue la Lectio?

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